lunes, 24 de agosto de 2009

La regué

Hace cosa de una semana me llegó un correo de Blogs de México invitándome a unirme a su grupo. Me sentí emocionada de que alguien considerara este blog interesante, aunque sea uno, no importa, me conformo... ¡péguenme pero no me dejen!

...me exalté un poco.

Lo único que tenía que hacer era suscribirme a la página llenando una serie de datos.
Nombre: Maruchi.
Apellido:Coco.
Edad: old enough.

Ya, fuera de guasa, me dediqué a llenar los datos requeridos para que mi incipiente blog (ya me tiré mucho al suelo. No lo vuelvo a hacer) tuviera registro virtual en una página de ..dahhhh...blogs.

¿Y qué fue lo que hice?

LA CAGUÉ

Así es, la cagué en el dato más importante y no me di cuenta hasta que me llegó un correo de Blogs de México diciéndome: "Felicidades, tu blog: Marucho Coco se registró con éxito"....¿¿¿¿MARUCHOOOOOOO????

Sí, la imbécil de mí escribió mal el nombre del blog. Ahora, nadie me encontrará.
A menos que cometan el mismo error tipográfico que su servilleta, no veo que den con él.

Sin embargo, este error me hizo recapacitar y recordar cuando no era nadie y nadie se metía a leer mi blog...esperen .. todavía soy "nadien" y "nadien" se mete a leer mi Blog (rompí mi promesa de no tirarme al suelo, lo siento). A lo que voy con todo este desmadre verbal es que recordé la razón por la que realmente me animé a abrir este espacio. Y la razón era muy sencilla: "Disfrutar de mis pendejadas y hacer que otros las puedan disfrutar". No pido más.

Así que les invito a seguir leyendo mis pendejadas en este su espacio Maruchi (a veces Marucho) Coco.

martes, 18 de agosto de 2009

Yo sobreviví a la masacre del Sancho

Dicen por ahí que las emociones contenidas hacen daño y es necesario expulsarlas. Desde que abrí este espacio-blog, no he hecho más que escribir pura nimiedad; anécdotas insulsas y peripecias intranscendentes. Pero ahora, que sí me pasó algo importante, decidí callármelo por más de dos semanas.

Honestamente estaba esperando a que El Autor o TURBOPOP tomaran la iniciativa, ya que ellos también forman parte de esta anécdota, pero en vista de que ambos se hacen los desentendidos, me veo forzada a ser yo quien relate el suceso.

Era un viernes de quincena, y la tarde pintaba tranquila, a pesar de bullicio y el tráfico. TURBOPOP estaba con amigos de su chamba, en una cantina, celebrando la fiesta de despedida de uno de sus compañeros. TURBOPOP llamó a El Autor para que se uniera al desmadre, y El Autor me llamó a mí.

La cantina se prestaba para ahondar en temas filosóficos y metafísicos.

Inspirados en los borrachos y el grupito musical en vivo, surgió la siguiente conversación:

TURBOPOP: El viaje en el tiempo es una gran tontería, es absurdo. Deberían de dejar ese tema por la paz. No tiene sentido viajar al pasado para evitar un evento, porque si lo evitas, entonces ese viaje al pasado carece de sentido porque ya no habrá nada que evitar.




Maruchi: Viajar al pasado tendría sus consecuencias, y no hablo de las repercusiones en un nuevo futuro. Por ejemplo, imagina que yo por pura pinche curiosidad quiero viajar a la Europa medieval, si lo logro, lo más probable es que no sobreviva en ese lapso, ya que sería calificada como bruja por mis conocimientos del futuro o me vería atacada por la peste negra.

Grupo musical: “Te voy a hacer tus calzones… como los usa el ranchero"





TURBOPOP: Además, el viaje en el tiempo sería incontrolable, ¿cómo sabrías que vertiente tomar para viajar al pasado o futuro que deseas?



Maruchi: ¡Exacto! Tal vez nosotros llamamos tiempo a una continuidad, pero ¿qué tal si esa continuidad pertenece a algo más complejo que no alcanzamos a comprender?
El Autor: No digan mamadas.

Grupo musical: …”te los comienzo de lana… te los acabo….”

Voz extraña que nos interrumpió: “Órale hijos de su pinche madre, saquen todo lo que traigan.”




Volteé para ver de dónde salía esa voz extraña y descubrí que provenía de un tipo ñero que nos apuntaba con una pistola de Robocop. Mi instinto me dijo que estaban asaltando el restaurante.

“¡Al suelo!” – gritó otra voz.

Inmediatamente después, nos refugiamos debajo de la mesa. Éramos nueve cabrones hechos bolita y ocupando mucho espacio, al grado de que TURBOPOP no alcanzó lugar debajo de la mesa para poder refugiarse. Aprovechando que se había quedado fuera, le pedí a TURBOPOP que subiera mi bolsa a la mesa, para que los rateros no tuvieran que hacer contacto visual con nosotros, pero justo cuando la iba a subir, comenzó una balacera marca ACME. Cada que sonaba un plomazo, se me erizaban los pelos de la nuca. Fueron un chingo, no cesaban. De pronto, veo a un charco de sangre acercarse a mis pies debajo de la mesa.
Pensé que algún asaltante le había dado a alguno de nosotros.



“Ya, ya, ya, ya estuvo”- imploraba una voz.



“Es uno de los nuestros”- pensé.



TURBOPOP no cesaba de decir: Fuuuuck, fuuuuuck, fuuuuck, ¿por qué está pasando esto?





El Autor no cesaba de callar a TURBOPOP





Yo no cesaba de callar a El Autor porque éste callaba a TURBOPOP.




Otra serie de disparos dominó la atmósfera. “Estamos perdidos”- creo que eso fue lo que sentimos todos los que estábamos en el restaurante. Sin embargo, una vez terminados los disparos una voz dijo: “Llamen a una ambulancia, somos la policía.”

¿La policía? WTF

Así es, resulta que unos judiciales, de pura chiripa, estaban en la cantina cuando sucedió el asalto. Ellos fueron quienes gritaron: “al suelo”, porque no querían comensales lesionados. Mataron a un asaltante y otros dos los hirieron de gravedad. Uno de los rateros disparó al gerente en la mano y a un comensal en la frente ( No lo mató, sólo le rozó la bala).



Cuando salimos de nuestro refugio nos dimos cuenta de que la sangre que rodeaba nuestra mesa, pertenecía a dos de los asaltantes. Un alivio indescriptible recorrió mi alma, pues me di cuenta que ninguno de nosotros había salido herido como yo creía. Sin embargo una duda comenzó a inquietarme: “¿Cómo es que los rateros cayeron en frente de nuestra mesa?”

El Author: Lo que pasa es que los judas estaban atrás de nosotros y estos rateros en frente, en pocas palabras, nuestra mesa fue la línea de fuego…(elevando la mano)¡La justicia triunfó!

Maruchi: FUUUUUCK… con razón sentí los plomazos tan cerquita.

El Author: Ni me digas, yo los sentí en el hoyo.

Todos los comensales ahí presentes nos pasamos la ley antitabaco por los huevos. Después de lo que acabábamos de presenciar, todos, todos, todos necesitábamos un cigarro. Además, por cuestiones de peritaje, el ministerio público no nos dejaba salir del changarro.



Después del quinto cigarro, me encontraba más tranquila, tanto que pude ayudar a una señora a calmarse. La pobre mujer estaba apunto del shock.



Maruchi: Respira profundo





Señora: Bua …es que…bbbbbb….yo vvvvvviiii la pistola….ayyyyyy. Además, ayer también estuve apunto de perder la vida.



Maruchi: ¿En serio? ¡Vaya! Lo que es tener mala suerte. ¿Qué fue lo que le pasó?


Señora: Ayer a la hora de la comida me estaba ahogando con un cachito de chicharrón.

Maruchi: Señora…. No mame. (Era todo lo que podía decir)







Un comandante ordenó que todos nos sentáramos en las mesas tal y como estábamos antes del atraco. Ahí nos tienen, a Turbopop, a El Autor y a mí tratando de sentarnos en nuestra mesa, la cual estaba acordonada con cinta amarilla y rodeada por seis metros de sangre. Aún así, nos valió madre y nos sentamos, hasta ordenamos unas bebidas que iban a cuenta de la casa.

Llegó la hora de sacar del restaurante a los malandrines heridos. No sé si se murieron en urgencias o si sí la contaron. Pero si no la libraron, las últimas palabras que escucharon antes de morir fueron: “Mátenlos… malditos… hijos de puta”



“Consíguete un trabajo de verdad, hijo de puta” - Blasfemó Turbopop



“Déjenme partirle su madre” Agregó un amigo de Turbopop



“No mames, estuvo de huevos.”- comentó El Autor- “Sobrevivimos...la contamos”

Poco después entraron los judiciales. Les juro que nunca en la vida había aplaudido tan fuerte, ni siquiera cuando fui a ver El Hombre de la Mancha. Todos los ahí presentes no nos hartamos de aplaudirle a los judas. Eran nuestros héroes. Nos salvaron la vida. Aún así, el impacto de ver a un güey muerto y otros dos desangrándose a lado de nuestra mesa, fue bastante duro. Aunque fuera sangre derramada con justicia, pues, es mole.







¿Era la primera vez que viví un asalto?



No.



Hace más de un año me toco un secuestro Express en un pinche taxi pirata. Tal vez por eso pude mantener la sangre fría durante el intento de atraco al restaurante, eso y por los medicamentos psiquiátricos que me mantienen ecuánime.



Lo que sí me quedó claro es que cuando vuelva a ver una película de balazos y sangre, voy a saber que tan real se ve la sangre y que tan auténticos se escuchan los plomazos. Hasta ahora el que se lleva el primer lugar es, inevitablemente, Tarantino.



Un par de notas aclaratorias:



1. No publiqué fotos del atentado por que son de muy mal gusto, pero si les interesa echar un vistazo aquí está la noticia en el Universal http://www.el-universal.com.mx/notas/616263.html y una galeríad e fotos http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Ffotos.eluniversal.com.mx%2Fcoleccion%2Fmuestra_fotogaleria.html%3Fidgal%3D7112&h=797be0ac25c2ae3f84dca771140c1459



2. Al igual que todos ustedes, hubiera deseado que este post lo redactara El Autor, pero nos tendremos que conformar con mi pobre estilo literario.








Chamacos Aguas con los viernes de quincena. Mejor es armar el reven en casita.

viernes, 14 de agosto de 2009

10 - La mujer perfecta

No soy feminista. Soy más bien humanista y creo en la igualdad de toda la raza. Pero ser mujer en la actualidad está más cabrón que cuando

Hace como un año recibí un mail cadena, que como pocos, era bastante bueno. Trataba de la protesta de una mujer en contra de las posturas del feminismo. Decía que nuestras abuelas la tuvieron más fácil porque sólo se dedicaron al hogar y no tenían que levantarse a las seis de la pinche mañana para ir al trabajo.

Otra ventaja que tenían nuestras abuelitas era que en su época estaba permitido echarse unos kilitos encima, pues el paradigma de belleza era una mujer chonchita con curvas. Así que no se traumaban por que apenas se les asomaba dos centímetros de lonja. Ahora, la moda es ir a comprar un vestido y esperar a que se te vea como al gancho, sin volumen y sin chichis ni nalgas. Yo honestamente protesto contra esto. Durante diez años fui un palillo, mido 1.76cm y en aquel entonces pesaba apenas 50k. Ahora peso diez kilos más, y me siento más a gusto con mi cuerpo; sin embargo, no faltan los comentarios de “Estás echando lonja”.

Las mujeres luchamos por ser tratadas igual que los hombres, insistimos hasta que nos permitieran ocupar puestos importantes en las empresas. Hasta hay revistas de “La mujer emprendedora”. Ahora, como lo comenté, tenemos que levantarnos temprano. ¿Desayunar huevitos con tu pan tostado? Ni madres, no te da tiempo más que para tomarte un café del Seven y a veces ni eso, porque no falta la cajera lenta o el cliente que está antes de ti y quiere pagar unos chicles con tarjeta.

Llegas a la oficina y empieza la chinga. ¿Pediste ser tratada como los hombres? ¿Pediste tener las mismas oportunidades? Pues lo justo es acatar con las mismas obligaciones...

PERO…

...sales del trabajo para llegar a tu casa con la intención de descansar. Estás tan exhausta que te quitas la ropa y la dejas en el piso porque no tienes la fuerza ni las ganas de guardarla en un gancho. Conforme pasan los días, un ente de ropa amorfo se empieza a gestar en tu recámara y en la sala. También los platos sucios se multiplican como por arte de magia y el baño se llena de sarro. Si no hay “doméstica” en la casa, ¿en quién deben recaer estas labores?, pues en la mujer de la casa. Pero ¿qué pasa si no las ejecutas? te conviertes en una fondonga.

Mi casa está hecha un vil desmadre, particularmente estas dos últimas semanas han sido complicadas, primero porque el viernes de quincena pasado, nos tocó ser víctimas de un atraco en un restaurante de Polanco. (Luego postearé algo que narre a detalle el robo) Hubo sangre y muertos, y a pesar de que logré mantener los nervios de acero, pues sí me afectó al grado de que he estado muy apática estos días. Por otro lado, el depa se inundó por segunda vez. Pero no crean que se trataba de un charquito, nooooooo. El agua caía como cascada desde el balcón. Sacar el agua fue un desmadre. Mi novio y yo nos fuimos a acostar hasta las 2 de la mañana.

Los entes de ropa que tengo regados por toda la casa han cobrado conciencia y me la hacen de pedo: “Hey Maruchi, no seas huevona, ya levanta tu pinche desmadre” a lo que yo les contesto: “¡Callaos !Si me Seguís jodiendo, os regalaré a los pobres”. Estoy cansada, todos los días llegó agotada a la casa, pero hoy me leyeron la cartilla. Hoy me echaron en cara que no tengo la casa como “debería”.

En resumen, la mujer actual debe ser económicamente independiente, si no trabajas te dicen mantenida. El marido te pichicatea el gasto y te dice que no gastes dinero en zapatos. Pero si eres mujer chambeadora, te gastas tu dinero en lo que te da la gana, además de apoyar con los gastos de la casa. Si no puedes pagar una doméstica, debes ser responsable del orden de la casa o al menos no hacer tanto desmadre. Y por último, para seguir sendo visualmente funcional debes de mantener una figura aceptable.

Hoy haré el “quihacer” a conciencia. Dejaré el depa rechinando de limpio. Pero después contrataré a una muchacha que me eche la mano, aunque sea que vaya un par de veces por semana, porque si yo no trabajara y tuviera TODO el tiempo disponible para hacerme cargo de la casa, la tendría al centavo, pero la situación económica actual nos exige que las mujeres también seamos proveedoras.

¿Alguien me puede recomendar una muchacha que sea honrada y eficiente?




jueves, 30 de julio de 2009

Chispas de juventud


Tener ideas “luminosas” puede ser muy peligroso. Contar con el tiempo para concebir dichas ideas, también es un factor de riesgo. No hay nada más aventurado que tener un momento libre y estar en soledad, sin un tercero que te diga :“¡Espera! Esa idea que tienes no es buena”. Por alguna razón, nuestro sensor interno de alarma se apaga y nuestra idea luminosa es llevada a cabo.


Una tarde, hace muchos años, estaba en la que era mi recámara en casa de mis papás. Miraba el tirol del techo y encontraba figuritas. De alguna manera, mi pensamiento se escapó de mi control y entonces concebí lo siguiente:

“Me gustaría quitarme las pecas. No es que no me gusten pero…pinches pecas, son muchas, ¿cómo podré quitarlas?”- [hago la aclaración que en esa época no estaban de moda las cremitas blanqueadoras que hay ahora]- “Recuerdo que una vez mi tía abuela dijo que de joven se cuidaba la piel con limón, que el limón era buenísimo para granos, manchas,…entonces, debe serlo también para remover las pecas…mmmm…ahora que lo pienso mi mamá se arregla las manos con limón y azúcar….”- Aquí fue cuando se derrumbó todo: “¡¡¡Ya sé!!!! Me haré unas mascarilla de azúcar con limón”


Ustedes se preguntarán: ¿Acaso una mascarilla de limón y azúcar es nociva? Pues en teoría no, pero en la práctica…ohhh yeaaah, muy peligrosa. Hubo una época en que a mi madre le dio por comprar azúcar de remolacha. Eran unos granos gordotes de color café. No había rastros de azúcar blanca refinada, así que usé la pinche remolacha y en seguida fui al refri para buscar limones - "¿Cuántos le pondré? "–me pregunté a mí misma- “Dos es muy poquito…ya sé… siete, al fin que es número de la suerte”.

No me pregunten por qué, pero una vez que embarré mi desmadré en la cara, tuve otra idea: “Y si me tallo la cara para que me haga un micro peeling.”- Mal, mal, mal, mal, mal, mal. El azúcar actuó como cuchillitos filosos que me tasajearon la jeta... OUCH… Y el limón hizo lo suyo; arder como la chingada (lo que sabe hacer muy bien). Mi hermoso rostro recuperó su forma normal después de dos semanas. Y las pecas, ni siquiera se decoloraron tantito. Mala idea.

Peeeeeerooooooo.....


Cuando uno es adolescente tiene derecho a hacer pendejadas. Pero cuando llegas a la adultez, esperas que esas idioteces que solías elaborar cuando joven, hayan desaparecido de tu raciocinio… ¡FALSO!

Ayer descubrí en mi rostro una “Chispa de juventud” o sea, un barro a lado de la oreja derecha. Lo toco y parece un garbanzo metido en mi ser de manera subcutánea. No tiene cabecita blanca para tronarlo. Pero es muuuuy molesto. Tenía que deshacerme de él a como diera lugar.

En la soledad del baño de mi casa, tuve lo que ya se imaginarán: una idea luminosa. “¿Y si me lo saco con una aguja?” – OMG. Parecía tan fácil. En mi mente la escena se veía muy segura: agarrar la aguja y lentamente introducirla en el ente de grasa que vivía en mi rostro….¡Gran pendejada! El barro no salió y lo dejé como pinche coladera, me escurría sangre y no había rastros de que pudiera desaparecer. Di un último apachurrón a la bola con todas mis fuerzas, pero nada. El barro me había vencido.

Hoy en la mañana noté que me dolía sonreír. Que si tosía, un lado de la cara se me entumía. Eché un vistazo a aquello que estaba generando mi molestia, y era el barro, más grande, más fuerte, y sobretodo, más indomable.


Me duele la jeta y este barro es de los enterradísimos que amenazan con quedarse, mínimo, dos semanas en tu ser.




PD: No hagan pendejadas.

jueves, 16 de julio de 2009

Las dos caras de Maruchi


Estoy consternada. Hacía mucho tiempo que no salía Maruchi Coco a relucir tan, pero tan imponente. Antes de decirles cualquier otra cosa, tengo la necesidad de contarles de dónde viene “Maruchi Coco” para que puedan entender la historia que voy a relatar.


Desde que nací, mi familia, amigos, gente muy cercana, me han llamado Maruchi, no es mi nombre de acta, pero este nick me lo puso mi papá y lo siento más mi nombre que el real. Siempre he sido Maruchi, y así me llaman. Cuando era niña, eso de los ocho años, tenía una prima muy especial para mí. Ella vivía en San Antonio, así que sólo nos veíamos de perdis un par de veces al año, pero cuando nos veíamos, éramos imparables. Jugábamos con las barbies, coleadas, avioncito, hacíamos obras de teatro que le imponíamos ver a toda la familia. Una gran prima. Dentro de nuestros juegos estaba uno que nos permitía portarnos mal, y era el no –ser nosotras mismas, sino una parte siniestra de nosotras, es así como yo me convertía en “Maruchi Coco” y ella también se ponía Coco al final de su nombre. Éramos las cocos.

Pues bien, no sé ni como empezar a narrar lo que hizo Maruchi Coco este martes. Tuve un día un poco pesado en el trabajo, nada fuera de lo habitual, sin embargo me sentía de un humor muy encabronado. Sólo quería llegar a mi casa y darme un baño reparador y volver a la vida con zest. Es decir, tenía que ir de punto A (mi chamba) a punto B (mi casa). Mas, entre ese paso de punto a punto, se añadieron “puntitos” que impidieron que mi trayecto, que prometía ser sencillo, fuera sencillo.

  • Puntito 1:

El martes, fuera de lo normal, pude salir a mi hora establecida, la cual coincidió con la salida de la chamba de mi novio. Como él me presta el coche, la verdad, lo mínimo que podía hacer era pasar por él para irnos a la house juntos, así que eso hice.


El pedo de este puntito radica en que quedé de ver a mi chico en otra calle que me quedaba de paso, y no en la calle donde está su oficina. ¿Qué hizo Maruchi? Se apendejó y me metí a la calle donde estaba su oficina, lo que obligó a mi novio a caminar de más. Cuando finalmente nos encontramos y él entró al coche, ésta fue la conversación:

Maruchi: Lo siento amor, me equivoqué de calle.

Novio: (molesto) ¿Por qué haces eso? Chale.

Maruchi: Por Pendeja, por eso. Se me fue el avión.

Novio: (en tono mamón) Pues muy mal.

Maruchi: (apretando el volante para disimular su frustración) ¿Qué tal te fue?

Novio: Pues mal fíjate que… (Cambiando el tema) ¿Te desconcentro s te habló?

Maruchi: Para nada amor, ¿por qué?

Novio: (serio) Es que te estás cargando a la derecha otra vez.


  • Puntito 2:

Estaba yo tratando de meter el coche al estacionamiento del edificio cuando descubro un puto bora azul marino estacionado en mi lugar…. (Corte A Flash back).

Flash back: Ese bora azul pertenece a una vecina que cada vez que algún mentecato ocupa su lugar, decide estacionarse en el nuestro. Ya lo hemos hablado con ella, de mil maneras le hemos pedido que no se estacione ahí, que si alguien ocupa su lugar, que baje y se la haga de pedo al culpable y no nos perjudique a nosotros. A esta mujer sencillamente le vale madre.

Vamos mi novio y yo a hacérsela de pedo al poli y a reclamare que permitió que la vecina se estacionara en nuestro espacio. A lo que el poli contesto:

Poli: ñeñeñeñiñañeeee…(siempre emite ruidos raros antes de hablar) lo que paja ej que ( es veracruzano) le dije a esa pinche vieja que no se ejtajionara ahí, pero dijo que ella dejaba su choche donde le daba la gana.


  • Puntito 3:

En cuanto el poli terminó de decir “gana”, subí como cuete por las escaleras hasta llegar al 5to piso, donde vive la susodicha. Pensaba decirle que por favor no volviera a estacionar su choche en nuestro lugar, que al hacerlo nos causaba muchos problemas, que buscáramos una manera civilizada y racional de arreglar este asunto de una vez por todas. ¿Qué fue lo que pasó? En cuanto la monita abrió la puerta y vi su cara retadora, lo que dije fue lo siguiente:

A ver jija de tu rechin#””%/) madre, ¿de qué put#$%&&$ manera te tengo que decir que no estaciones tu put$%%& coche en nuestro lugar?.”

A lo que ella pacíficamente contesto: “ A ver… no me hables así. Fíjate cómo me estás hablando."

Me enchilé más y le dije: “ Sí, te hablo como lo que te mereces una basura, un estorbo, eso eres , un pinche estorbo, necia hija de tu pu%%$#” madre. Te lo he venido diciendo mil veces... Que no lo hagas y te vale. ¿Por qué lo haces? ¿Por queeeeeeeeeeé?”

Vecina: (ecuánime) Ash mira, mi lugar estaba ocupado y yo lo dejo donde yo quiero. Y no tienes ningún derecho a insultarme de esa manera.

Maruchi: Claro que lo tengo… Yo te hablo como me sale de los hue#$%&/&/. ¿Cómo la vez?

Vecina: Ahora por eso ya no bajo a moverlo. ( se intenta meter a su casa)

Maruchi: (Como villano de Capitán América) ¡¡¡Me las pagarás!!!

Vecina: Ten cuidado cómo me estás hablando, no sabes con quién te estás metiendo.

Maruchi: (Burlona) ¿con una teibolera? (porque eso es lo que parece)

La vecina levantó la ceja y se cerró la puerta lentamente como bruja de Blanca Nieves.


Punto B.
Me interné en el depa con las tripas llenas de ácido. Me fumé tres cigarros en cuestión de dos minutos, mientras le narraba a mi chico lo que había hecho. La verdad, no sé porqué salió tanta basura de mi boca, No soy de las mojigatas que se asusta de las groserías, al contrario, suelo usarlas muy a menudo en mi léxico, pero bajo diferentes contextos; echando relajo, contando una anécdota, mientras conduzco. Pero decírselas de frente a una persona, eso no lo suelo hacer. Por lo general soy sarcástica cuando insulto, o cínica, pero una pelangocha de barriada NO.

Es por eso que afirmo que salió Maruchi Coco a relucir.

Curiosamente la noche anterior a este evento, tuve un sueño muy extraño, hasta podría asegurar que fue premonitorio…y miren que he soñado chingaderas bien gruesas. Una vez soñé que el cómico Seinfeld era mi papá (pesadilla) yo les decía: “No, no, no, mi papá es otro”... en fin… lo que quiero decir es que mis sueños, por muy raros que sean, no suelen sorprenderme, pero lo que soñé aquélla noche, aún sigo sin entenderlo.

Está muy cañón lo que soñé, así que lo diré directo sin imágenes rebuscadas. Soñé que me salía caca por la boca…. Lo sé, está del nabo. Pero me salían unos trozotes marca diablo, y por más que escupía, seguía saliendo más mierda de mi boca.

¿Ven el destello de premonición? Por muy mal que me caiga la vecina, por muy enojada que yo estuviera ese día, y aunque tuviera todo de mi lado para exigirle que respete mi lugar, no debí haber perdido el estilo….ñiiiiii.

Me siento mal. No por ella, sino por mí, porque me dejé arrastrar por un coraje que salió a modo de mierda por mi boca.


¡Ay Maruchiiiiiiiii!

viernes, 3 de julio de 2009

"Si me buscas tú a mí..."


Hace un par de días estaba echándome un cigarrín en la terraza del depa. Me sentía muy a gusto mientras platicaba con mi hombre. Saltábamos de un tema a otro con singular destreza (como solemos hacerlo). Primero criticábamos a un vecino que teníamos enfrente porque se estaba rascando su intimidad afanosamente y después tocamos el tema de las caricaturas japonesas.

Llegué a la triste conclusión de que si de niña me hubieran tocado caricaturas como: Trigun, Gungrave, Pokemon, Ranma 1/2, etc., mi personalidad sería otra. Y es verdad. En mí época estuvo el auge de las caricaturas japonesas con trama tragediosa; Remí, Heidi, José Miel (después conocida como La abejita Hutch), Sandy Bell, Bell y Sebastian y mi más adorada caricatura Candy Candy.










Amo a Candy, tuve un affaire platónico con Anthony y después con Terry Grandchester. Pero por mucho que me guste esta caricatura, he de reconocer que aún no he entendido ¡De qué jijos de la madre se trata! ¿Por quéeeeeeeeee...Por quéeeee...Por qué le va tan de la chingada a Candy? A los lectores que no conozcan esta caricatura, les digo con todo el dolor de mi corazón, que sois afortunados. La experiencia de ver Candy Candy a los ocho años, dejó una hendidura irreparable en mi personalidad.

Anthony Brown, el primer amor de Candy (sin contar al puto príncipe de la Colina), fue también mi primer amor . Un chico de mirada dulce, cabellos rubios y que amaba a las rosas, pero que tenía los suficientes pantalones para enfrentarse a la Tía Abuela. Ese era Anthony y representaba la promesa de felicidad para Candy.




"Aunque me guuuhten lah rosaaaah no soy puuuhto, Candy"

¿Pero qué pasa en esta serie? Candy empieza a temer por la seguridad de Anthony, por culpa de una puta adivina que le augura mal futuro a su amado. La protagonista sufre a través de una tortura psicológica que le siembra pesadillas donde sueña que Anthony se muere. Y una como espectadora presiente que ambos deben casarse y ser felices, así que por muchas pistas que la trama te suelte, te resulta imposible pensar que de verdad Anthony se vaya a Morir.


El famoso capítulo "La Cacería del Zorro", trata de la presentación formal de Candy a la familia Andrey, (me hubiera gustado que sólo se hubiera tratado de eso) pero también trata de la muerte de Anthony, quien sale disparado de su caballo y se desnuca, cayendo muerto al instante...SE DESNUCÓ... ¡qué concepto tan elevado para una niña de ocho añitos! Ni siquiera sabía que era la nuca. No mamen... Pinche trauma. Lloré la muerte de Anthony casi con la misma amargura con la que lloré la de mi abuelito.... neta ... No se vale.



"Aaaaaaaaaaaaanthonyyyyyyyyyyyyyyyyyy"




Uno pensaría que ahí ya se acabó la caricatura, si ya se murió el hombre protagónico, ya no puede haber más. Pero nooooooooooo, poco después aparece Terry, quién surgió en la trama como consuelo para Candy (y para todas las niñas de la época) por la muerte de Anthony. -"Al fin Candy va a ser feliz"- eso pensamos, pero ¡mocos! Ella y Terry no pueden estar juntos por Susana, la actriz que por salvarle la vida a Terry, pierde una pierna. Y Candy, por culpa , le dice a Terry que debe casarse con Susana, ... ¡Oh, qué escena! Terry la abraza de la cintura, y le implora que no se vaya, pero la bondad necia de Candy lo deja ir.


"Yo soy Terry, tengo la mihma voh de Anthony y el mihmo perfil,
pero me puteo a Candy cada veh que noh confunde."




Hace poco me enteré que en realidad la caricatura no tenía un final establecido, es decir que está incompleta debido a rollos legales entre la escritora y la diseñadora de la serie. Lo cual tuvo mucho sentido para mí, ya que no especifican si Candy regresa con Terry o si se queda con Albert ( El chaqueto, chaqueto, chaquetísimo príncipe de la colina). El "final" dejó tan inconformes a los seguidores, que en Italia desarrollaron uno propio, editando imágenes de la serie para que pareciera que Candy y Terry se quedan juntos.


....Ufff... Todo un Melodrama.


¿Y qué me dicen de Remi?


La muerte de Corazón Alegré y la del señor Vitalis dejaron desconsolada a toda la generación de los ochenta. Las maestras entraban al salón de clases para descubrir a un montón de niños llorando.


Maestra: Niños, Niños ¿qué pasa?

Niños: (Al unísono) Buaaaaaaaaaaa.... se murió.

Maestra: (Angustiada) ¿Quién? ¿Quién se murió?

Niños: El señor Vitalis...buaaaaaaaaaa.

Maestra: (entre dientes) Mta madre....Otra vez están pasando Remi en la tele.



Les parecerá exagerado, pero las misses ya estaban acostumbradas a la puta chilladera por culpa del señor Vitalis; sin embargo he de reconocer que el final de Remi es uno más feliz y contundente que el de Candy Candy. Pues la vida de pobreza de Remi se convirtió en una estabilidad emocional a lado de su verdadera madre (no la culera que deja que su marido lo venda al sr. Vitalis).


Otra cosa que tenían las caricaturas en común, eran las cancioncitas. Parecía que las escribía un bipolar. La rola del comienzo siempre era muy alegre y juguetona (como arbolito de Bob Ross). Recordarán el "tun tun tun tun caminar, tun tun tun tun a correr" de Remi... Súper prendida la rola, pero después, al terminar el capítulo, venía la canción deprimente:"Por el caaaaampo voy... al amaaaaaneceeeer....”.


Con el tema musical de Candy sucedía lo mismo que con Remi. Ponías Imevisión a las 7 en punto de la noche y ahí estaba la cara alegre de Candy cantando: "Si me buscas tú a mí, me podrás encontrar... yo te espero aaaaquí sí… sí, éste es mi lugar”. Pero en cuanto terminaba el capítulo te querías cortar las venas al escuchar: "En mi ventana veo brillar, las estrellas muy cerca de mí."

Insisto, esas caricaturas trastocaron mi mente de modo irreversible.



Hace algunos post comenté que recientemente me hice fan de la caricatura Trigun. ¿En esta caricatura hay muertes? Claro y muchas. Se muere Wolfwood, un personaje muy importante, y se muere bien feo. Pero como comentaba con mi novio, la muerte en Trigun es homérica, tiene un simbolismo de coraje y de honor. No era un absurdo como la muerte de Anthony en Candy. Recalco, no hay sentido en esta muerte, más que para joderle la existencia a Candy. ¡Ah! nota al margen, Candy no merece una vida jodida, era güerita y con pecas...¡se le veían bien lindas sus pecas!... Es más, le das de comer caca y se la comería a no ser que se la de a alguien que la necesite más, de hecho, gracias a la personalidad de Candy no me impresionó tanto lo que hizo la Madre Teresa de Calcuta. Candy es el personaje ficticio más noble que conozco, más que Jesucristo. Una verdadera Mártir.

Sencillamente eran otros tiempos.


¿Por qué coño se tuvo que morir Anthony? ¿¿¿POR QUEEEEÉ??? ... ¿Para darle lugar a Terry? A mi juicio Terry es un personaje lo suficientemente fuerte como para sostenerse sin el antecedente de Anthony. ¿En serio era tan necesario construir un perfil psicológico traumado de Candy? No entiendo este giro dramático, aunque me lo pusieran en una novela romántica del siglo XIX. Menos lo entiendo en una caricatura para niños.

La moraleja de "permanece sonriente ante la adversidad" me parece exagerada cuando a penas tienes ocho años y el concepto de muerte aún no está claro. Es la edad en la que se te muere tu perro, tu gato, tu abuelito, y lo único que quieres es que tu mundo vuelva a su rutina lo antes posible. Cuando perece irle bien a Candy, la historia da un giro trágico, pues cuando al fin pudo volver a abrir su corazón para amar a Terry, es ella quien decide no estar a su lado por caridad a Susana.



No es sano ver una caricatura con tanto pesimismo. Ni Schopenhauer era tan drástico en su libro "Los dolores del mundo".

Candy Candy me tocó en fibras sensibles que desconocía que tenía y me generó un miedo al fatalismo y a los “malos presentimientos”. Podría decirse que fue uno de los factores más importantes que definieron mi infancia. Aún así, con todo y su pesimismo, con todo y que no puedo perdonar ni aceptar la muerte de Anthony, esta caricatura posee para mí la entrada a una infancia llena de recuerdos. Pues lo más lindo de Candy, era llegar al día siguiente al colegio y platicar del episodio con la que era mi mejor amiga en la primaria. Una amiga que quise mucho y de la que ya no he vuelto a saber.

En fin, aún conservo la ilusión de comprar algún día los derechos de Candy Candy , rehacer la caricatura y no matar a Anthony. Sé que esto suena muy infantil, y hasta naco el querer cambiar una historia ya escrita; pero entiéndanme, en esta historia puedo cambiar la trama, ya que, aunque soy la dueña de los derechos de mi propia vida, no puedo reescribir mi historia y evitar la muerte de mis seres queridos.



Nota al pie:

Querido pie,

Escribo esta nota para aclarar que las imágenes con las que ilustré este post, las agarré de sitios ya existentes de Candy Candy. Por favor ayúdame a que entiendan que no estoy lucrando con ellas, solamente estoy ejemplificando. Sé que algunos de mis seguidores se preguntarán ¿para qué chingaos hago esta aclaración? Pues bien... la hago porque no tienen idea de lo pinches necios que se pueden poner los fanclubs de Candy. Plis! no se encabronen. Y si se encabronan, pues que traguen diez kilos de aguacate y se mueran.



viernes, 12 de junio de 2009

Mi Secretaria

¿Recuerdan este programa icónico con Pompín Iglesias?

Yo era muy niña cuando lo veía y entendía muy pocas cosas, pero lo que se me quedó grabado fue el desmadre que armaban todas las secretarias juntas. Me quedé hipnotizada con el ruidito de las máquinas de escribir y la rapidez al tomar dictado.



Tengo ya varios años que le he girado de asistente y la experiencia no es ni remotamente parecida a la del programa de televisión. Mi jefe, cuando me pide algo, no sale ansioso por una puerta gritándome:"Lupita...Lupita...Lupita...trabaja mucho Lupita", sino que me dice simplemente: "Mari"(lo cual agradezco). Mi lugar está alejado de las demás asistentes, lo que me impide echar un desmadre tan sabroso como en la serie; sin embargo disfruto este aislamiento ya que me permite hacer mi chamba con privacidad.


No quiero que me malentiendan por lo expresado en el párrafo anterior, me gusta mi chamba. Por primera vez me siento a gusto con mi lugar de trabajo. Sin embargo reconozco que en este rol de asistente siempre van a existir, invariablemente, ciertos preceptos a seguir. Es como una especie de código entendido que no puedes violar, y está bien. Lo acepto.

Dentro de este código sobreentendido bajo el cual trabajamos las asistentes, se encuentra el indiscutible, incuestionable y dogmático código de vestimenta. Aunque me encantaría que en mi chamba pudiera venir de jeans, entiendo que el giro de la empresa no lo permite y por ende tenemos que dar una imagen ejecutiva. Sin hacerla de pedo, me encaminé a comprarme ropita nueva de clase ejecutiva. Como me caga usar saco (en serio, me puede poner muy de malas) me compré chalecos elegantes que hacen juego con los pantalones y me encargué que todo combinara perfectamente con mi abrigo gris de botones dorados con el que parezco refugiada... very nice!

Si eres asistente, sabes que es obligatorio usar maquillaje. Uno discreto, pero que se note que estás pintada. No importa que tengas la cara de muñeca y tus pestañas sean laaaargas y negras, a la de a willson te tienes que pintar. Si tu jefe es un director, tú tienes que verte lo mejor posible ya que eres la persona que lo representa hacia los demás. Insisto, por mucho que me guste el look de hippie trasnochado, entiendo que en mi trabajo debo verme bien. Así que me maquillo.








Por supuesto que no se nos debe pasar la mano.




En todas mis chambas me ha seguido el mismo malfario : Los Uniformes. Cuando trabajaba en la empresa Líder en Software, me compraron unos trajes de Zara que estaban decentes. De hecho,de no ser porque me engordó el bote, me los seguiría poniendo. En la empresa líder en reaseguro, donde trabajé después, también me hicieron usar uniformes. Y ahora, en mi chamba actual ¿qué creen? Pues también quieren que use uniformes.

¿Tengo algo en contra de los uniformes? No. Simplemente tengo algo en contra de las incongruencias. Se supone que los uniformes tienen el objetivo de que el personal secretarial se vea presentable y bien nice, entonces ¿por qué insisten en hacerlos pinches? Los trajes tienen colores alejados de un concepto ejecutivo que más bien recuerdan a las obreras del socialismo ruso. Not appealing at all. No es que sea vanidosa, pero tampoco me gusta verme ojete.





"Lupita...Lupita... ¡qué fachas! Lupita"

Cuando eres joven y puberta, el usar uniforme puede ser objeto de fetichismo. A todos, todos, todos les gustan las Lolitas. Pero cuando ya tienes una edad, sólo debería ser permitido usar uniformes en la cárcel, porque de lo contrario parecerás costurera de fábrica. Así que yo opté por no usarlos.

¿Dirán que tengo unos ovarios muy azules? A lo mejor.

¿Pensarán que me siento especial y por ello no quiero ponerme uniforme? Me vale madre.

¿Me verán con admiración por semejante rebeldía? También me vale madre.
¿Estoy cansada y ya me quiero largar a mi casa? Muy cierto.
¿No supe como terminar este post y me saqué de la manga hacer preguntas? Totalmente de acuerdo.