lunes, 8 de febrero de 2010
Maruchita Piernas Largas
No hay algo que me haga enojar más, que cuando la cago por tener prisa. Porque es algo que pudo haberse evitado, si hubiera hecho las cosas con calma.
El sábado quise darme el lujo de comprarme ropita nueva. Tenía ganas de estrenar, pero ni recuerdo porqué llevaba prisa. El caso es que me probé la ropa a lo pendejo y la pagué. Me largué del centro comercial deseando que fuera lunes para poder lucir mis nuevos trapitos.
Hoy es lunes… que quede escrito en las páginas de la historia, que hoy lunes 8 de febrero, Maruchi Coco llevó a su chamba unos pantalones de corte bonito, que se ajustan bien en la cadera, PEROOOOOOOOO que están por demás rabones. Síiiiiii, cortos,...puta madre... Me probé los pantalones descalza y no me detuve a pensar en cómo se me verían con los tacones que uso. Pues bien, ahora me di cuenta que se ven de la chingada con mis tacones. Parezco vil pendeja y lo peor es que no me di cuenta de ello hasta ahorita 5:40 de la tarde, cuando ya todo mundo me vio y no hay nada qué hacer.
La mirada de mis compañeros de trabajo se intensificó, todo mundo me ve a las patas y me juzga. Pensarán: “Pobre giganta que no encuentra pantalones que le queden”… Me llamarán jirafa… Me siento jirafa, como un fenómeno que no encuentra ropa que le quede.
Estoy a punto de irme a los baños a llorar y gritarles a todos: “I-am-not-an-animal… I-am-a-human-being!!!”
Y es que soy precisamente eso; un ser humano que a veces comete pendejadas por andar con prisas.
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Prometo que el próximo post no relataré mis frustraciones (de manera evidente) y escribiré algo ameno qué leer. Al menos, escribir algo que sea lo suficientemente largo y entretenido para ir al baño.
jueves, 7 de enero de 2010
Encilo-pedos
Hace aproximadamente seis meses recibí una llamada “amable” de parte de la Warner. Me querían invitar a un evento, pero para poder hacerlo debía comprarles algo. En cuanto escuché la palabra Warner, pensé en Batman y en Bugs Bunny. Entonces, me emocioné al grado de acceder a darles una cita para que me vendieran sus productos.
Llegaron a la oficina dos tipos con lentes oscuros, que parecían del FBI, a tratar de venderme enciclopedias a “cómodos” pagos mensuales durante un año. Por alguna razón, que hasta la fecha desconozco, no utilicé mi famoso “Vaya usted a chingar a su madre, no compro nada” que usualmente empleo cuando quieren venderme enciclopedias, y en cambio me dejé llevar por la hermosura de las mismas en Historia del Arte.
Pues bien, no saben la monserga que ha sido pagar estas putas enciclopedias. Con que me atrase un puto día, un pendejo me habla a mi santa oficina para hacérmela de pedo, que porqué no he pagado, que si no pago me van a embargar, y lo peor es que como estoy en mi lugar de trabajo, no puedo mentarles la madre a gusto.
Pero hoy sí me hicieron enojar al punto de que me valió madres si me escuchaban. Al tipo le tuve que mentar la madre de la siguiente manera:
“A ver pedazo de pendejo, desde que caí en su puta trampa de que si compraba algo de Warner me iban invitar a no sé que eventos, no he dejado de pagar sus enciclopedias. Sé que en teoría debo pagarlas puntualmente cada primero de mes, pero si me atraso dos o tres días es porque a veces no puedo bajar porque tengo un chingo de chamba. Neta no exageres porque no pago exactamente el primero de cada mes, porque bien podría valerme pito y no pagarles ya. No pueden embargarme, eso es algo que los pendejos como tú dicen para intimidar. ¿Pero qué crees? Si me vuelves a marcar mi santa oficina para regañarme con esos huevotes tan azules que tienes, voy a ir a tu oficina a meterte cada enciclopedia por el culo, una por una. ¿Estamos claros?”
-Le voy a suplicar no usar lenguaje ofensivo- me contestó el pendejo
-¿Qué crees? – le dije – Que yo uso el lenguaje que me sale de los ovarios. Es a lo que te arriesgas al tratarme como si me hiciera pendeja con mis pagos. Y by the way, hasta la fecha no me ha llegado ni una sola invitación de los eventos de Warner… mal, mal, mal, mal.”
El pendejo se quedó un rato titubeando.
Y ya por último le dije:
“No me toquen los cojones.”
Colgué.
El propósito de este post es, además de desahogarme, decirles que NO les compren nada a esos hijos de puta, es terrible el acoso que hace su departamento de pagos. No tienen nada que ver con la Warner Bros que nosotros conocemos. Son sólo una bola de pendejos tratando de vender enciclopedias.
He dicho.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Primera impresión
Soy de carácter muy especial, y aunque con mis amigos y seres cercanos me desenvuelvo bastante bien y soy atodamadre, en realidad la primera impresión que doy es de ser una pinche mamona.
Soy mamila a la hora de comer ...
Me caga comer pollo con grasa o venitas visibles.
Si me das de comer pancita seguramente te mentaré la madre.
Si quieres arruinarme un sandwich, sicronizada o taco, sólo ponle aguacate.
Pocas cosas me pueden poner de malas como un bistec nerviudo.
No tolero los pasteles que con morderlos te sabe la yema del huevo.
Últimamente me he dado cuenta que en nuevas tecnologías de la comunicación también puedo ser muuuuy mamona. Ejemplos claros de esto es el Messenger y Facebook. Hay cosas que pueden sacarme de quicio.
En el Messenger:
Ponerse nicknames absurdos y pendejos.
Que un contacto se firme a cada cinco segundos y vea aparecer su odiosa foto constantemente en mi ventana.
Razones por las que borro un contacto en el facebook, sin tocarme el corazón:
No mamen. Publicar todos sus test me puede poner de pésimo humor. Me gusta el facebook, me gusta su habilidad twittera de postear las nimiedades de la vida, pero no es justo abrumar a tus contactos con los 2000000000 test, que imparablemente publicas. Si se trataran de test chidos, con gracia y vuelta, pero noooooo. Me he llegado a encontrar con test tan pendejos como: " define la personalidad de tu pene"…reitero: NO MAMEN.
Mientras estoy en la chompu chambeando, me gusta recibir correos de gente apreciada por mí. Me llena de alegría que windows messenger me avise de los updates de facebook-"You have received a new mail from facebook"- entonces pienso que algún buen amigo me envió un mensaje y pregunta por mi bien estar....y ¿qué es lo que pasa? descubro que la mitad de esos correos son invitaciones a eventos, de gente que usa el Facebook para hacerse marketing. En serio, si se tratara de un evento personal, entiendo que la herramienta sirva para llevar acabo la laboriosa tarea de avisarle a tus contactos, pero usarlo para hacerse constante propaganda, llega a cagar la madre.
Soy mamona a la hora de hacer mi súper…
Me da cosita encontrarme con conocidos en el súper, por la sencilla razón de que si te encuentras a la amiga de tu mamá o a la esposa de sepa quién, ya valiste madre. Te van a estar chingando todo tu trayecto.
-¡No compres Alpura!- te van a decir – Es mejor la Santa Clara.
-Gracias, pero Alpura está bien- tratas de no perder el cool, aunque ya te están jorobando.
-No no no no , tú hazme caso – te insisten casi sacando tus litros de Alpura del carrito y metiendo los prismas de Santa Clara y para rematar te sonríen.
-A ver hija de tu reputa madre, ¿que acaso tú ordeñaste a la pinche vaca?- No se lo dices, pero a huevo que lo piensas. – Bueno, nos vemos.- te despides dando la media vuelta esperando no encontrarte a la tipa en los cuatro metros cuadrados.
Luego vas a salchichonería porque te hace falta jamón. Probablemente ustedes ya lo hayan notado, pero la sección de jamones es el aquelarre de las amas de casa. Ahí está la tipa que te jodió con la leche Santa Clara.
-Ay, hola otra vez- te dice con voz chillona.
-rrhrola- murmuras.
-¿Qué le doy güera?- te dice el que despacha los jamones.
-1kilo de pechuga de pavo.
-¿Un kiloooooooo?- te dice la tipa- Ay no, es mucho, si sólo vives con tu novio. ¿No se les echa a perder? Ay es que es pecado tirar comida.
-Come mierdaaaaaa- lo piensas, está en la punta de tu lengua, pero te reprimes.
-Mejor llévate un cuarto.-te lo dice casi ordenándote.
-Me llevo UN KILO de jamón- la cordura empieza a abandonarte.
-Bueno, yo no más te advierto…-te dice alzando las cejas.
-Tienes razón- le dices- no me llevaré un kilo, me llevo DOS.
Terminas la discusión dándote la media vuelta y te vas con tu bolsota de jamón.
Tal vez yo esté exagerando, a lo mejor no debería de ponerme tan de malas encontrarme con conocidos en el súper, pero por alguna razón, cuando veo una cara familiar que me saluda a lo lejos, sólo puedo pensar: “Ya valió madre”.
Y ya valió madre sobre todo cuando siendo mujer necesitas a la de abuebo comprar toallas femeninas…cosas de chicas. Vas a la caballeriza con toda la discreción que puede caber en el mundo, desde lejos vislumbras el paquete que quieres para que sólo te tome un movimiento agarrarlo. Echas tu bomba ninja y kaboom.
Ahhh perooo…..
Sin pinche falta te tienes que encontrar con el esposo de la vieja que te jodió con los litros de leche y los jamones. El tipo te ve con mucha atención. Lo tratas de saludar de lejos con un solo movimiento de cabeza para que no se te acerque, pero es en vano. Se te acerca poniéndote una cara de : “¿Apoco te sangra a ti también la cola?”
Soy mamona a la hora de fumar…
Otra cosa que me zurra la madre es que se metan con mi forma de fumar. Sé que es malo, que da cáncer, o enfisema, pero no podrán negar que se siente increíble cuando el humo escapa de tu boca. Así que si me ves en la calle con un pitillo, fumando a gusto, y tienes la intención de narrarme los puntos negativos del tabaco, NO lo hagas. Por tu bien.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
El ser mamona me ha acarreado un sin fin de problemas y comentarios molestos. La gente cree que me siento mucho, pero en verdad no soy presumida, ni hablo con una patata en la boca. Simplemente me gusta caminar por la calle e ir perdida en mis pensamientos, al grado de ignorar a todo aquél que pasa cerca de mí.
-Ay! El otro día te vi en Plaza y ni me saludaste- me han dicho más de una vez
-Seguro no traía mis lentes puestos y no te vi- mi primera respuesta
-Sí, sí los traías, son unos lentes rojos- insisten
-Entonces iba TAN en mi pedo que no noté que estabas cerca.
-Ay, ¡qué mamona!-
-Mtaaaaaa…
Pertenezco a esa raza de locos que les gusta estar en su pedo. Si no me molestan soy completamente inofensiva, pero no falta quien gusta de joder a un loco con una varita picándolo para ver qué pasa. ¿Y qué es lo que pasa? Furia desatada sin auto-represión.
martes, 27 de octubre de 2009
Males necesarios
Estoy consciente del papiloma, y del cáncer cervicouterino...fiddle dee dee... Pero me cagan los ginecólogos hombres. No es por naca, sino que mis experiencias con ginecólogos varones han sido nefastas, y todoooos recomendados. -¡Ay! te voy a llevar con mi doctor. Es súper lindo. Eso te dicen TODAS, fíjense bien y notarán que al referiste a su colólogo, siempre dicen que es lindo. Linda una nena con cabellos de oro, lindo un perrito cachorrito que se cae en todas partes, lindo el atardecer en Bombay, ¿Pero un tipo que te rasca por ahí? NO.
Ésta es mi historia:
Corría el año cero, yo tenía 19 añitos. Era moza aún, o sea doncella inmaculada. Aún no debía preocuparme por menesteres abajeños. Al menos eso creía. ¿Alguna vez recibieron un correo que dice que nunca te pongas la ropa interior recién comprada sin lavarla antes? Yo lo recibí demasiado tarde. De hecho a esa edad ni siquiera sabía de la existencia de hotmail. Así que nadie me dijo que lavara mis calzones antes de usarlos. Tal vez esta medida suena exagerada, pero piensen un momento. Piensen en lo que yo no pensé al momento de estrenar ropita interior. A la de a huevo, en la sección de prendas femeninas, siempre está merodeando más de un pinche viejo panzón agarrando calzones. Entonces sus manos puercas tocan la prenda, y eso te puede ocasionar una infección. Y eso fue lo que me sucedió.
Mi madre me dijo: "conozco un doctor que está muy cerca de la casa, vamos con él"
Fuimos con él.
El doctor le pidió a mi madre retirarse porque me iba a hacer preguntas muy personales. Mi madre se tuvo que salir y yo me quedé sola con el viejo verrugoso.
Doctor: A ver, siéntate aquí - me dijo señalando la mesa de tortura de toda mujer. - mmm hay una pequeña infeccioncita pero se ve que no es por trasmisión sexual. Por cierto, ¿ qué edad tiene?
Yo: Diecinueve.
Doctor: ¿y ya ha tenido relaciones?
Yo: No.
Doctor: (con los ojos desorbitados) No, no no no, no puede ser¿¿¿ a ver???(asomándose) (haciendo voz del Resortes) Uyyyyyyy, una señorita, que caray. Esto no se ve todos los días.
No quiero relatar lo que sigue, porque lo que sigue no es ni remotamente cercano a lo que me hubiera gustado. Me hubiera gustado rajarle la madre a ese hijo de puta. Pero no lo hice.
Pensé que tal vez había tenido mala suerte con el doctor, que de seguro había otros más sensibles y humanos para estos asuntos. Pero durante años me negué a visitar a uno, hasta que cumplí una edad avanzada en la que ya tenía que hacerme revisiones. Una amiga me recomentó su doctor. Otro doctor lindísimo.
El doctor que mi amiga me recomendó era muy muy muy muy muy muy muy viejo y además cubano, era como ver al Sr. Burns doblado por Andy García.
Doctor: Antes que nada quiero preguntarte una cosa...( me dijo mientras me mostraba un aparato alienígena) ¿ Tienes novio?
Yo: Sí.
Doctor: ¿Y ustedes van bien?
Yo: Más o menos (se trataba de un ex con el que tuve infinidad de pedos)
Doctor: ¿Y supongo que tienen relaciones?
Yo: Sí
Doctor: ¿Y usan preservativo?
Yo: Sí
[Abro corchete] Hasta aquí la conversación con el doctor era esencialmente profesional. Sus preguntas estaban dentro de los cánones de la medicina. Y justo cuando creía que no habría malas experiencias pasó lo siguiente:
Doctor: ¿Y cuando tienes relaciones con tu novio, mojas rico? ¿Te hace mojar así rico mami? (lean esto con acento cubano, por favor)
Mi encabronamiento fue tal, que me levante de la mesa de tortura y le dije al pinche doctor: “Doctor es usted muy pinche”. Tambien le dije que no abusara de su posición para faltarme al respeto. Le dije que esa pregunta estaba fuera de lugar. Me largué con un pinche coraje entripado.
He de ser honesta y reconocer que no es exclusivo de los ginecólogos chingar la madre, también me he topado con doctores que te regañan por todo. También son cagantes los médicos que te revisan una tos y te la arman de pedo porque fumas.
Doctor: Claro, esa tos es porque fumas, te vas a morir pronto. El cigarro mata.
Paciente: Disculpe doctor, pero yo conozco mis toses, y sé que ésta no es del cigarro.
Doctor: Sí, es del cigarro, tienes los pulmones destrozados.
Paciente: ¿No necesitaría hacer una radiografía primero para llegar a esa conclusión?
En fin... Ir al doctor es un mal necesario. Finalmente encontré una doctora con la que me siento bien, pero aún así, esas visitas al ginecólogo me hacen desear que la reproducción humana fuera por bipartición.

La mitosis es más sencilla
lunes, 5 de octubre de 2009
Aquellas pequeñas cosas
Mi sobrinita nació hace tres semanas y su llegada me recordó la emoción que sentí a los cinco años cuando nació mi hermanita, la madre de la bebé. Desde aquél entonces que no me había entusiasmado con la llegada de un bebé.
Ayer sostuve la cabeza de mi sobrina en mi mano. Me resultó increíble creer que hace veintiséis años vi a una nena igual de pequeñita por la que prometí al cielo (era la época en la que aún creía en dios) que la cuidaría siempre y la protegería de todo.
Es usual que los hermanos mayores sientan celos de la llegada de un nuevo hermano a la familia. Sin embargo, y no es por dármela de humilde, yo lejos de sentir celos por mi hermanita, sentí una inmensa felicidad y responsabilidad como hermana mayor de cuidarla y enseñarle cosas que mis padres no podrían. Ella lo entendió así, al grado que cuando cruzábamos la calle, mi hermana me daba la mano a mí en vez de a mi mamá, y no es porque mi madre fuera irresponsable, todo lo contrario, pero mi pequeña sabía que estaba ahí para ella.
Pero...
Cinco años de diferencia son muchos, y a la larga nos separamos. La misma hermanita que quería vestirse igual a mí, me llegó a desconocer y a criticarme a mis espaldas con sus amigos.
"Mi hermana está loca"- eso la oí decir un día a un novio que tenía en turno.
Durante muchos años me distancié de ella, dolida por cómo se expresaba de mí, pero viendo la realidad desde una perspectiva más calmada, la entiendo ahora. Yo era una chica depresiva y amargada que se la vivía encerrada en su recámara escuchando música clásica y creyéndome protagonista de una novela del siglo XIX. No sólo me distancié de mi hermana, sino del mundo entero. De pequeña prometí cuidarla y cuando me volví una adolescente inadaptada, la abandoné, ensimismándome en pedos que no existían.
Ahora mi hermana tuvo a una bebé hermosa, tan hermosa como era ella cuando la vi nacer. Me recordó lo mucho que la había disfrutado y que esa promesa de cuidarla sigue viva en mi corazón.
¿Mi hermana sigue pensando que estoy loca? Sí, pero nos reímos juntas de ello.
Si ella me dio la espalda hace tiempo fue porque yo se la di primero, al abandonar nuestros juegos, al aburrirme con su compañía y preferir estar con los mayores. Pero sobre todo, ella me resintió por aquel día en Veracruz en que ella estaba muy pequeña y confiaba en nosotros, pero sobre todo, ella confiaba que estando cerca de mí nada le pasaría.
¿Y qué pasó?
Yo me puse a jugar pendejadas con una amiga que me había acompañado al viaje. Mis papás se quedaron platicando con los papás de mi amiga y mi hermano estaba jugando con las olas, ¿y mi pequeña? La dejamos sola, nadie la vio desparecer. Cuando nos dimos cuenta que no estaba, pensé mil cosas, que el mar se la había tragado, que la habían robado (era tan bonita que de seguro una familia se la llevó). Al cabo de unos treinta minutos ella apareció llorando. Había tenido hambre y como nadie de nosotros la peló se fue sola a la palapa donde habíamos estado comiendo y de regreso se perdió.
A partir de ese día, mi hermana ya no me daba la mano al cruzar la calle. Ustedes dirán que ella era responsabilidad de mis padres, pero yo había jurado a lado de su cunita que siempre la cuidaría y no lo hice.
En la adolescencia cinco años son muchos, pero ya en la adultez, la distancia que me separaba de mi hermana se ha ido reduciendo poco a poco. Sin embargo ayer la recordé pequeña, con su cabello chinito y su mirada buscándome en los recreos de la escuela.
Como ya se habrán dado cuenta ando muy sentimental por el nacimiento de mi sobrina. Yo era la primera en burlarme de frases como "un bebé es la alegría de la casa". Se me hacía digno de ñoras -bebe- café de Sanborns, Pero esta pequeñita me hizo recordar que las promesas de una niña de cinco años, son más fuertes y resistentes que el mero lazo sanguíneo.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Éste es un post que tenía preparado hace meses, pero se me olvidó publicarlo
A la noble edad de veinte años decidí que debía estudiar Letras, pues amaba la lectura y al escribir mis poemitas, cuentitos, novelitas, probaba el inexplicable sabor de la trascendencia. Sentía en el corazón un calor certero de qué podría hacer algo dentro del universo de la Literatura (sé que “literatura” no va con mayúscula, pero eso a mí me vale madre).
Desde que empecé la carrera, mi modo de lectura cambió casi por completo. Los trabajos en todas las materias consistían en hacer ensayos a diestra y siniestra, con un análisis totalmente crítico. Ahí aprendí a leer con lápiz….”¡Ah chingá!”- ustedes dirán –“¿Cómo coño se lee con lápiz?”- pues leer con lápiz significa subrayar el libro y hacer anotaciones en la orillita para tener un soporte a la hora de hacer un análisis posterior.
Pues bien… hace poco tomé tres días de vacaciones, contaba con mucho tiempo libre que aproveché en fumar como chacuaca y leer un buen libro. Tenía ganas de leer algo de mi siglo favorito, el siglo XIX. Soy una romántica; pero no una romántica como la gordita de Carrusel. Las telenovelas y revistas de moda han desvirtuado el concepto de romanticismo con mamadas como:”Prende unas velas rojas y ponte un baby doll negro, para que él vuelva contigo”…en fin, eso es harina de otro costal y ya me estoy desviando de lo que quiero contarles.
En esta ocasión, mi lectura elegida fue “El puente de los suspiros” de Michel Zévaco. Sabía que no me quedaría mal, pues de él leí Los Pardaillan y me mamé los 9 tomos disfrutando cada uno de ellos.
Abrí el libro brincándome el prefacio y clavándome directo en la novela. Después, prendí un cigarro sintiendo el calor de la flama en mi frente “¡Ya me chingé el fleco!”-pensé, pero no, todo estaba en orden. Había cogido antes un lápiz, pero algo mágico sucedió: NO lo usé. Estaba disfrutando la lectura como hacía mucho no me pasaba. Mandé el lápiz a la chingada y gocé el texto. Terminé el libro con una gran satisfacción pero también con una frustración enorme, pues resulta que si hubiera leído el prefacio, me habría enterado que “El puente de los suspiros” tiene una segunda parte llamada “Los amantes de Venecia”, así que me quedé con ganas de saber en qué acaba la historia. No hay pedo, iré el próximo fin a buscarlo en la Gandhi.
¿Qué fue lo que pasó en mí?
Me liberé de ataduras que no tenían sentido. Me di cuenta que era muy absurdo leer con un lápiz y hacer anotaciones en la orillita. ¿Para qué? No me titulé por pedos económicos, dejé la carrera para empezar a trabajar de lo que fuera, porque en casa hacía falta la lana. No tiene caso tener lealtades con aquella escuela, si ya no estoy ahí. Leí la novela como cuando era niña y me quedaba despierta toda la noche porque encontraba fascinante la historia.
Por primera vez, desde hacía diez años, volví a disfrutar un libro plenamente. No me interesó hacer análisis hermenéuticos o estructuralistas para ver si el libro tenía valor. …¡Por mis ovarios que tiene valor! No hay maestros vigilándome. No hay ensayos que entregar, sólo estamos la novela y yo. Es la entraña la que me dicta si es digna de leerse. Y sí, “El puente de los suspiros” vale toda la pena.
Al terminar la novela de Michel Zévaco, decidí probar que este regreso a la lectura fuera total y absoluto, así que me lancé a la librería más cercana para adquirir nuevas novelas. Mi librería más cercana era Sanborns de Pabellón Polanco…-“No hay pedo”- pensé - “Ahí luego hay cosas chidas”. Elegí “El observatorio”, una novela recomendada ni más ni menos que por Stephen King. Para no errarle tomé también otras dos ganadoras del premio Nobel. Y ¿qué creen? Por haber comprado tres libros, tenía derecho a llevarme uno gratis…"EEEEEEEEEEEEEEEEE"-gritó mi alma, y mi boca también.
“Aguanta”- me dijo el que me despachó- “El libro al que tienes derecho es uno que vale diez pesos. Deja te lo traigo.”
El muchacho regresó con un libro de superación personal ultra-mega-súper pedorrísimo, pero pues era gratis.
Ya una vez en casa, le mostré a mi hombre mis nuevas adquisiciones literarias: “El observatorio” (recomendado por S.King), Las abuelas (de la ganadora del Nobel, Doris Lessing, y “Nieve” (de Orham Pamuk-otro ganador del Nóbel) y mi libro gratis “Superación de bla bla bla” (no quise poner atención al título). Dentro de los autores de éste último estaba Mariano es muy Mariano, entonces dije: “Este libro no vale ni los diez pesos”. Pero bueno, si algún día regresa la inquisición y tengo que asistir a una quema de libros, ya sé cuál será el elegido.
¿A qué debo este retorno a disfrutar la lectura sin lápiz?
Se lo debo a los Comics.
Ríanse…. ¡Búrlense de mí!, pero gracias a novelas graficas como Preacher y Trigun, “en serio” volví a disfrutar la literatura sin tomarme muy “en serio” lo que leía. Es decir, si estás frente a un comic, te das cuenta inmediatamente que tiene dibujitos, y en algunos casos, esos “dibujitos” son una verdadera obra de arte. Entonces no esperas encontrar una obra literaria compleja como la Divina Comedia o Don Quijote de la Mancha que tienen ocho niveles de lectura (y también tienen dibujitos). Cuando vas a leer un comic, te relajas y sencillamente lo disfrutas. No tomas un lápiz para hacer anotaciones de figuras literarias. Sencillamente lo lees, lo admiras y san se acabó. Curiosamente, sin el lápiz, pude darme cuenta de que las historias son complejas, con personajes redondos, noté el valor de la analepsis (Flash back) en el comic, todo eso sin necesidad del grafito.
Cuando estudiaba Letras recuerdo que a los profesores les gustaba ahondar en las diferencias entre el “gusto impresionista “ y el “gusto académico” …mamón el concepto ¿no?- Insisto, ya no estoy en esa escuela, no hay más ensayos que entregar, y mi gusto por los libros, no es un gusto impresionista o académico, es únicamente el gusto por la vida.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Lo que el agua se llevó
Tenía la intención de relatar lo que me sucedió con un poco de ironía.
Mis padres viven en Satélite, yo había ido a visitarlos este domingo ,cuando una tormenta me impidió salir de la casa. Un par de rayos cayeron en la calle disparando un sinnúmero de alarmas. Aún así, una necedad ciega me hizo salir de casa de mis padres para ir a mi casa. Aunque salí a la calle con paraguas, mi ropa y cabello se empaparon en cuestión de segundos. Una vez dentro del coche me di cuenta que no arrancaba "Maldición" pensé - "Dejé las pinches luces prendidas". Llamé a un sitio de taxis donde me contestó un hombre con una voz muy seria :"Señorita, está todo inundado, no tenemos servicio ahorita...tal vez mañana".
Al ver que marcharme de casa de mis padres sería una locura, decidí quedarme a dormir con ellos y tempranito irme a la casa para bañarme y lanzarme a la oficina. En este post quería hablar sobre mi estupidez, que me había costado un resfriado, y decir un chiste como:"Querían agua, ahí les va."
Tenía toda la intención de hacer un post semi-gracioso.
Pero no sólo fui testigo de la lluvia monzónica prehistórica que azotó parte de Satélite, no sólo sentí la fuerza del agua arrastrando mis pies y empapándome hasta los calzones, a pesar de llevar paraguas. Esta noticia que podría haber sido efímera y volátil, como ahora que ya no aparece en los periódicos, ahora que dejó de ser "importante" gracias a un pastorcito lunático y sus bombas Mi Alegría, sigue formando parte de mi universo.
El lunes conversé con una gran amiga del trabajo, quien vive en la zona de Valledorado. Ambas hablábamos de como ninguna de las dos pudo llegar a su casa a causa de la puta pinche perra lluvia.
Mi amiga me decía que por su casa el agua llegaba a los dos metros y que no pudo llegar y por eso decidió quedarse a dormir con una amiga, yo le relaté mi estupidez de dejar las luces prendidas y que gracias a esa pendejada mía me salvé de quedarme atrapada en Periférico. Esta historia tenía matices de ser noticia con tan solo un día de vigencia.
Ella me contó que como no servían las líneas telefónicas no había podido llamar a su familia para preguntarles cómo estaban "Mira, lo peor que pudo haber pasado es que se haya inundado la sala y hayan valido madres todos los muebles"- me dijo muy segura de sí misma.
Debido a la incertidumbre, mi amiga decidió dejar la chamba temprano para ir a su casa y ver el reporte de daños. "Te hablo cuando llegue y te cuento". Ella se retiró del trabajo a las 4 pm y ya habían dado las 6pm y ella no se reportaba conmigo, así que decidí hablarle.
Entre sollozos y lamentos alcancé a entender que su abuelo había muerto en la inundación. Una muerte ojete y mierda. Mi amiga estaba (está) destrozada, me temo que este evento la vaya a cambiar. Ante esta tragedia no supe qué decir, yo acostumbrada a decir puras palabras sin sentido, me quedé muda y me limité a escucharla. Sólo abrí la boca para decir "Qué poca madre, ¿por qué pasa esto? Puta lluvia de mierda"
Hay algo en mi ADN que me hace estremecer cuando llueve fuerte. Siento un peligro inminente aunque esté "segura". He llegado a creer que tengo en mi información genética algo de la prehistoria, de los hombres de las cavernas, para quienes una lluvia monzónica representaba perderlo casi todo.
La lluvia de este domingo, ocurrida un millón de años después de las cavernas, representó perderlo todo para alguien muy cercano a mí. Y es que si nos ponemos a pensar detenidamente, ya ni en tu casa puedes estar seguro, esas paredes que delimitan tu hogar, se pueden convertir en el lecho de una muerte espantosa. No quiero decir que vivamos en eterna paranoia pensando que a cada segundo "puede" pasar algo malo, créanme, así vivía yo hasta hace poco, y eso no es vida.
Mi amiga lo perdió todo, los muebles, los aparatos eléctricos, el piso, todo valió madres, y lo que es irremplazable, la vida de su abuelo. Su abuelo que murió en su habitación entre aguas negras. Intentaron abrir la puerta de su recámara pero el agua había hinchado la madera y no pudo salir.
Ahora supongo que podrán entender porqué no pude hacer un post chistoso.
Me hubiera gustado burlarme de mí en este post, de mi empapada por empeñarme en salir al coche y de regreso empeñarme en rescatar a mi gata. No iba a dejar a la Merit (mi gata) a su suerte. La minina estaba refugiada debajo de un coche. Tuve que sacarla, me embarré de cochambre. Durante toda la semana no ha habido un día en el que no haya tosido, estornudado o moqueado. Quería burlarme de mi gripa, pero la voz quebrada de mi amiga, su pena y luto hicieron un huequito en mi corazón, lo suficientemente grande para que esta noticia no sea efímera y siga teniendo valor, a pesar del secuestro con latas Júmex y el desmadre de los impuestos.
