martes, 27 de octubre de 2009

Males necesarios

Hay cosas en esta vida que no logro comprender. Sé que existen, pero me rehúso a racionalizarlas. Así como sé que por ahí abundan los coprofílicos y no los entiendo, así como sé del holocausto y no logro comprenderlo, de la misma manera no puedo aceptar que haya doctores que le hurguen a una por ahí. ¡Putos ginecólogos!



Estoy consciente del papiloma, y del cáncer cervicouterino...fiddle dee dee... Pero me cagan los ginecólogos hombres. No es por naca, sino que mis experiencias con ginecólogos varones han sido nefastas, y todoooos recomendados. -¡Ay! te voy a llevar con mi doctor. Es súper lindo. Eso te dicen TODAS, fíjense bien y notarán que al referiste a su colólogo, siempre dicen que es lindo. Linda una nena con cabellos de oro, lindo un perrito cachorrito que se cae en todas partes, lindo el atardecer en Bombay, ¿Pero un tipo que te rasca por ahí? NO.



Ésta es mi historia:


Corría el año cero, yo tenía 19 añitos. Era moza aún, o sea doncella inmaculada. Aún no debía preocuparme por menesteres abajeños. Al menos eso creía. ¿Alguna vez recibieron un correo que dice que nunca te pongas la ropa interior recién comprada sin lavarla antes? Yo lo recibí demasiado tarde. De hecho a esa edad ni siquiera sabía de la existencia de hotmail. Así que nadie me dijo que lavara mis calzones antes de usarlos. Tal vez esta medida suena exagerada, pero piensen un momento. Piensen en lo que yo no pensé al momento de estrenar ropita interior. A la de a huevo, en la sección de prendas femeninas, siempre está merodeando más de un pinche viejo panzón agarrando calzones. Entonces sus manos puercas tocan la prenda, y eso te puede ocasionar una infección. Y eso fue lo que me sucedió.

Mi madre me dijo: "conozco un doctor que está muy cerca de la casa, vamos con él"

Fuimos con él.

El doctor le pidió a mi madre retirarse porque me iba a hacer preguntas muy personales. Mi madre se tuvo que salir y yo me quedé sola con el viejo verrugoso.
Doctor: A ver, siéntate aquí - me dijo señalando la mesa de tortura de toda mujer. - mmm hay una pequeña infeccioncita pero se ve que no es por trasmisión sexual. Por cierto, ¿ qué edad tiene?

Yo: Diecinueve.

Doctor: ¿y ya ha tenido relaciones?

Yo: No.

Doctor: (con los ojos desorbitados) No, no no no, no puede ser¿¿¿ a ver???(asomándose) (haciendo voz del Resortes) Uyyyyyyy, una señorita, que caray. Esto no se ve todos los días.

No quiero relatar lo que sigue, porque lo que sigue no es ni remotamente cercano a lo que me hubiera gustado. Me hubiera gustado rajarle la madre a ese hijo de puta. Pero no lo hice.

Pensé que tal vez había tenido mala suerte con el doctor, que de seguro había otros más sensibles y humanos para estos asuntos. Pero durante años me negué a visitar a uno, hasta que cumplí una edad avanzada en la que ya tenía que hacerme revisiones. Una amiga me recomentó su doctor. Otro doctor lindísimo.

El doctor que mi amiga me recomendó era muy muy muy muy muy muy muy viejo y además cubano, era como ver al Sr. Burns doblado por Andy García.

Doctor: Antes que nada quiero preguntarte una cosa...( me dijo mientras me mostraba un aparato alienígena) ¿ Tienes novio?

Yo: Sí.

Doctor: ¿Y ustedes van bien?

Yo: Más o menos (se trataba de un ex con el que tuve infinidad de pedos)

Doctor: ¿Y supongo que tienen relaciones?

Yo: Sí

Doctor: ¿Y usan preservativo?

Yo: Sí


[Abro corchete] Hasta aquí la conversación con el doctor era esencialmente profesional. Sus preguntas estaban dentro de los cánones de la medicina. Y justo cuando creía que no habría malas experiencias pasó lo siguiente:

Doctor: ¿Y cuando tienes relaciones con tu novio, mojas rico? ¿Te hace mojar así rico mami? (lean esto con acento cubano, por favor)


Mi encabronamiento fue tal, que me levante de la mesa de tortura y le dije al pinche doctor: “Doctor es usted muy pinche”. Tambien le dije que no abusara de su posición para faltarme al respeto. Le dije que esa pregunta estaba fuera de lugar. Me largué con un pinche coraje entripado.

He de ser honesta y reconocer que no es exclusivo de los ginecólogos chingar la madre, también me he topado con doctores que te regañan por todo. También son cagantes los médicos que te revisan una tos y te la arman de pedo porque fumas.

Doctor: Claro, esa tos es porque fumas, te vas a morir pronto. El cigarro mata.

Paciente: Disculpe doctor, pero yo conozco mis toses, y sé que ésta no es del cigarro.

Doctor: Sí, es del cigarro, tienes los pulmones destrozados.

Paciente: ¿No necesitaría hacer una radiografía primero para llegar a esa conclusión?




En fin... Ir al doctor es un mal necesario. Finalmente encontré una doctora con la que me siento bien, pero aún así, esas visitas al ginecólogo me hacen desear que la reproducción humana fuera por bipartición.



La mitosis es más sencilla

lunes, 5 de octubre de 2009

Aquellas pequeñas cosas

Las cosas pequeñas tienen escrito en el alma ese gran letrero de "cuidado: frágil". Cuando estoy cargando a un bebe parece que llevo en las manos un explosivo de alto riesgo y que debe ser manejado con toda la precaución. No sé por qué, pero siempre me ha dado miedo cargar bebes. Miedo a que se me resbalen y los mate. Y es que los bebes entran en esa categoría de cosas chiquitas que exigen el cuidado de todos quienes componen su universo.

Mi sobrinita nació hace tres semanas y su llegada me recordó la emoción que sentí a los cinco años cuando nació mi hermanita, la madre de la bebé. Desde aquél entonces que no me había entusiasmado con la llegada de un bebé.

Ayer sostuve la cabeza de mi sobrina en mi mano. Me resultó increíble creer que hace veintiséis años vi a una nena igual de pequeñita por la que prometí al cielo (era la época en la que aún creía en dios) que la cuidaría siempre y la protegería de todo.

Es usual que los hermanos mayores sientan celos de la llegada de un nuevo hermano a la familia. Sin embargo, y no es por dármela de humilde, yo lejos de sentir celos por mi hermanita, sentí una inmensa felicidad y responsabilidad como hermana mayor de cuidarla y enseñarle cosas que mis padres no podrían. Ella lo entendió así, al grado que cuando cruzábamos la calle, mi hermana me daba la mano a mí en vez de a mi mamá, y no es porque mi madre fuera irresponsable, todo lo contrario, pero mi pequeña sabía que estaba ahí para ella.

Pero...

Cinco años de diferencia son muchos, y a la larga nos separamos. La misma hermanita que quería vestirse igual a mí, me llegó a desconocer y a criticarme a mis espaldas con sus amigos.

"Mi hermana está loca"- eso la oí decir un día a un novio que tenía en turno.

Durante muchos años me distancié de ella, dolida por cómo se expresaba de mí, pero viendo la realidad desde una perspectiva más calmada, la entiendo ahora. Yo era una chica depresiva y amargada que se la vivía encerrada en su recámara escuchando música clásica y creyéndome protagonista de una novela del siglo XIX. No sólo me distancié de mi hermana, sino del mundo entero. De pequeña prometí cuidarla y cuando me volví una adolescente inadaptada, la abandoné, ensimismándome en pedos que no existían.


Ahora mi hermana tuvo a una bebé hermosa, tan hermosa como era ella cuando la vi nacer. Me recordó lo mucho que la había disfrutado y que esa promesa de cuidarla sigue viva en mi corazón.

¿Mi hermana sigue pensando que estoy loca? Sí, pero nos reímos juntas de ello.

Si ella me dio la espalda hace tiempo fue porque yo se la di primero, al abandonar nuestros juegos, al aburrirme con su compañía y preferir estar con los mayores. Pero sobre todo, ella me resintió por aquel día en Veracruz en que ella estaba muy pequeña y confiaba en nosotros, pero sobre todo, ella confiaba que estando cerca de mí nada le pasaría.
¿Y qué pasó?
Yo me puse a jugar pendejadas con una amiga que me había acompañado al viaje. Mis papás se quedaron platicando con los papás de mi amiga y mi hermano estaba jugando con las olas, ¿y mi pequeña? La dejamos sola, nadie la vio desparecer. Cuando nos dimos cuenta que no estaba, pensé mil cosas, que el mar se la había tragado, que la habían robado (era tan bonita que de seguro una familia se la llevó). Al cabo de unos treinta minutos ella apareció llorando. Había tenido hambre y como nadie de nosotros la peló se fue sola a la palapa donde habíamos estado comiendo y de regreso se perdió.

A partir de ese día, mi hermana ya no me daba la mano al cruzar la calle. Ustedes dirán que ella era responsabilidad de mis padres, pero yo había jurado a lado de su cunita que siempre la cuidaría y no lo hice.

En la adolescencia cinco años son muchos, pero ya en la adultez, la distancia que me separaba de mi hermana se ha ido reduciendo poco a poco. Sin embargo ayer la recordé pequeña, con su cabello chinito y su mirada buscándome en los recreos de la escuela.

Como ya se habrán dado cuenta ando muy sentimental por el nacimiento de mi sobrina. Yo era la primera en burlarme de frases como "un bebé es la alegría de la casa". Se me hacía digno de ñoras -bebe- café de Sanborns, Pero esta pequeñita me hizo recordar que las promesas de una niña de cinco años, son más fuertes y resistentes que el mero lazo sanguíneo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Éste es un post que tenía preparado hace meses, pero se me olvidó publicarlo

Lo que se aprende con el alma nunca se olvida. Tal vez se duerma en un rincón del cerebro y camine medio sonámbulo por los recuerdos, pero jamás se borrará. ¿A qué me refiero con todo este pensamiento que expongo de manera muy mamona? Amados seguidores, esta narración va dedicada a los libros.

A la noble edad de veinte años decidí que debía estudiar Letras, pues amaba la lectura y al escribir mis poemitas, cuentitos, novelitas, probaba el inexplicable sabor de la trascendencia. Sentía en el corazón un calor certero de qué podría hacer algo dentro del universo de la Literatura (sé que “literatura” no va con mayúscula, pero eso a mí me vale madre).

Desde que empecé la carrera, mi modo de lectura cambió casi por completo. Los trabajos en todas las materias consistían en hacer ensayos a diestra y siniestra, con un análisis totalmente crítico. Ahí aprendí a leer con lápiz….”¡Ah chingá!”- ustedes dirán –“¿Cómo coño se lee con lápiz?”- pues leer con lápiz significa subrayar el libro y hacer anotaciones en la orillita para tener un soporte a la hora de hacer un análisis posterior.


Pues bien… hace poco tomé tres días de vacaciones, contaba con mucho tiempo libre que aproveché en fumar como chacuaca y leer un buen libro. Tenía ganas de leer algo de mi siglo favorito, el siglo XIX. Soy una romántica; pero no una romántica como la gordita de Carrusel. Las telenovelas y revistas de moda han desvirtuado el concepto de romanticismo con mamadas como:”Prende unas velas rojas y ponte un baby doll negro, para que él vuelva contigo”…en fin, eso es harina de otro costal y ya me estoy desviando de lo que quiero contarles.


En esta ocasión, mi lectura elegida fue “El puente de los suspiros” de Michel Zévaco. Sabía que no me quedaría mal, pues de él leí Los Pardaillan y me mamé los 9 tomos disfrutando cada uno de ellos.


Abrí el libro brincándome el prefacio y clavándome directo en la novela. Después, prendí un cigarro sintiendo el calor de la flama en mi frente “¡Ya me chingé el fleco!”-pensé, pero no, todo estaba en orden. Había cogido antes un lápiz, pero algo mágico sucedió: NO lo usé. Estaba disfrutando la lectura como hacía mucho no me pasaba. Mandé el lápiz a la chingada y gocé el texto. Terminé el libro con una gran satisfacción pero también con una frustración enorme, pues resulta que si hubiera leído el prefacio, me habría enterado que “El puente de los suspiros” tiene una segunda parte llamada “Los amantes de Venecia”, así que me quedé con ganas de saber en qué acaba la historia. No hay pedo, iré el próximo fin a buscarlo en la Gandhi.




¿Qué fue lo que pasó en mí?


Me liberé de ataduras que no tenían sentido. Me di cuenta que era muy absurdo leer con un lápiz y hacer anotaciones en la orillita. ¿Para qué? No me titulé por pedos económicos, dejé la carrera para empezar a trabajar de lo que fuera, porque en casa hacía falta la lana. No tiene caso tener lealtades con aquella escuela, si ya no estoy ahí. Leí la novela como cuando era niña y me quedaba despierta toda la noche porque encontraba fascinante la historia.

Por primera vez, desde hacía diez años, volví a disfrutar un libro plenamente. No me interesó hacer análisis hermenéuticos o estructuralistas para ver si el libro tenía valor. …¡Por mis ovarios que tiene valor! No hay maestros vigilándome. No hay ensayos que entregar, sólo estamos la novela y yo. Es la entraña la que me dicta si es digna de leerse. Y sí, “El puente de los suspiros” vale toda la pena.


Al terminar la novela de Michel Zévaco, decidí probar que este regreso a la lectura fuera total y absoluto, así que me lancé a la librería más cercana para adquirir nuevas novelas. Mi librería más cercana era Sanborns de Pabellón Polanco…-“No hay pedo”- pensé - “Ahí luego hay cosas chidas”. Elegí “El observatorio”, una novela recomendada ni más ni menos que por Stephen King. Para no errarle tomé también otras dos ganadoras del premio Nobel. Y ¿qué creen? Por haber comprado tres libros, tenía derecho a llevarme uno gratis…"EEEEEEEEEEEEEEEEE"-gritó mi alma, y mi boca también.


Aguanta”- me dijo el que me despachó- “El libro al que tienes derecho es uno que vale diez pesos. Deja te lo traigo.”

El muchacho regresó con un libro de superación personal ultra-mega-súper pedorrísimo, pero pues era gratis.
Ya una vez en casa, le mostré a mi hombre mis nuevas adquisiciones literarias: “El observatorio” (recomendado por S.King), Las abuelas (de la ganadora del Nobel, Doris Lessing, y “Nieve” (de Orham Pamuk-otro ganador del Nóbel) y mi libro gratis “Superación de bla bla bla” (no quise poner atención al título). Dentro de los autores de éste último estaba Mariano es muy Mariano, entonces dije: “Este libro no vale ni los diez pesos”. Pero bueno, si algún día regresa la inquisición y tengo que asistir a una quema de libros, ya sé cuál será el elegido.






¿A qué debo este retorno a disfrutar la lectura sin lápiz?

Se lo debo a los Comics.

Ríanse…. ¡Búrlense de mí!, pero gracias a novelas graficas como Preacher y Trigun, “en serio” volví a disfrutar la literatura sin tomarme muy “en serio” lo que leía. Es decir, si estás frente a un comic, te das cuenta inmediatamente que tiene dibujitos, y en algunos casos, esos “dibujitos” son una verdadera obra de arte. Entonces no esperas encontrar una obra literaria compleja como la Divina Comedia o Don Quijote de la Mancha que tienen ocho niveles de lectura (y también tienen dibujitos). Cuando vas a leer un comic, te relajas y sencillamente lo disfrutas. No tomas un lápiz para hacer anotaciones de figuras literarias. Sencillamente lo lees, lo admiras y san se acabó. Curiosamente, sin el lápiz, pude darme cuenta de que las historias son complejas, con personajes redondos, noté el valor de la analepsis (Flash back) en el comic, todo eso sin necesidad del grafito.

Cuando estudiaba Letras recuerdo que a los profesores les gustaba ahondar en las diferencias entre el “gusto impresionista “ y el “gusto académico” …mamón el concepto ¿no?- Insisto, ya no estoy en esa escuela, no hay más ensayos que entregar, y mi gusto por los libros, no es un gusto impresionista o académico, es únicamente el gusto por la vida.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Lo que el agua se llevó

Las noticias son efímeras y volátiles si sólo se las ve en el periódico o en la televisión. Tal vez se deba a que no movemos un dedo hasta que el agua nos llega a los aparejos. No me considero insensible ante la desgracia ajena, pero tampoco me clavo en pedos que no existen en mi universo. Y es que eso son las noticias, pedos en el universo de "otros". ¿Pero qué pasa cuando nos enteramos de algo no a través de la tele o un periódico virtual, sino por propia experiencia?

Tenía la intención de relatar lo que me sucedió con un poco de ironía.

Mis padres viven en Satélite, yo había ido a visitarlos este domingo ,cuando una tormenta me impidió salir de la casa. Un par de rayos cayeron en la calle disparando un sinnúmero de alarmas. Aún así, una necedad ciega me hizo salir de casa de mis padres para ir a mi casa. Aunque salí a la calle con paraguas, mi ropa y cabello se empaparon en cuestión de segundos. Una vez dentro del coche me di cuenta que no arrancaba "Maldición" pensé - "Dejé las pinches luces prendidas". Llamé a un sitio de taxis donde me contestó un hombre con una voz muy seria :"Señorita, está todo inundado, no tenemos servicio ahorita...tal vez mañana".

Al ver que marcharme de casa de mis padres sería una locura, decidí quedarme a dormir con ellos y tempranito irme a la casa para bañarme y lanzarme a la oficina. En este post quería hablar sobre mi estupidez, que me había costado un resfriado, y decir un chiste como:"Querían agua, ahí les va."

Tenía toda la intención de hacer un post semi-gracioso.

Pero no sólo fui testigo de la lluvia monzónica prehistórica que azotó parte de Satélite, no sólo sentí la fuerza del agua arrastrando mis pies y empapándome hasta los calzones, a pesar de llevar paraguas. Esta noticia que podría haber sido efímera y volátil, como ahora que ya no aparece en los periódicos, ahora que dejó de ser "importante" gracias a un pastorcito lunático y sus bombas Mi Alegría, sigue formando parte de mi universo.

El lunes conversé con una gran amiga del trabajo, quien vive en la zona de Valledorado. Ambas hablábamos de como ninguna de las dos pudo llegar a su casa a causa de la puta pinche perra lluvia.

Mi amiga me decía que por su casa el agua llegaba a los dos metros y que no pudo llegar y por eso decidió quedarse a dormir con una amiga, yo le relaté mi estupidez de dejar las luces prendidas y que gracias a esa pendejada mía me salvé de quedarme atrapada en Periférico. Esta historia tenía matices de ser noticia con tan solo un día de vigencia.

Ella me contó que como no servían las líneas telefónicas no había podido llamar a su familia para preguntarles cómo estaban "Mira, lo peor que pudo haber pasado es que se haya inundado la sala y hayan valido madres todos los muebles"- me dijo muy segura de sí misma.

Debido a la incertidumbre, mi amiga decidió dejar la chamba temprano para ir a su casa y ver el reporte de daños. "Te hablo cuando llegue y te cuento". Ella se retiró del trabajo a las 4 pm y ya habían dado las 6pm y ella no se reportaba conmigo, así que decidí hablarle.


Entre sollozos y lamentos alcancé a entender que su abuelo había muerto en la inundación. Una muerte ojete y mierda. Mi amiga estaba (está) destrozada, me temo que este evento la vaya a cambiar. Ante esta tragedia no supe qué decir, yo acostumbrada a decir puras palabras sin sentido, me quedé muda y me limité a escucharla. Sólo abrí la boca para decir "Qué poca madre, ¿por qué pasa esto? Puta lluvia de mierda"

Hay algo en mi ADN que me hace estremecer cuando llueve fuerte. Siento un peligro inminente aunque esté "segura". He llegado a creer que tengo en mi información genética algo de la prehistoria, de los hombres de las cavernas, para quienes una lluvia monzónica representaba perderlo casi todo.

La lluvia de este domingo, ocurrida un millón de años después de las cavernas, representó perderlo todo para alguien muy cercano a mí. Y es que si nos ponemos a pensar detenidamente, ya ni en tu casa puedes estar seguro, esas paredes que delimitan tu hogar, se pueden convertir en el lecho de una muerte espantosa. No quiero decir que vivamos en eterna paranoia pensando que a cada segundo "puede" pasar algo malo, créanme, así vivía yo hasta hace poco, y eso no es vida.

Mi amiga lo perdió todo, los muebles, los aparatos eléctricos, el piso, todo valió madres, y lo que es irremplazable, la vida de su abuelo. Su abuelo que murió en su habitación entre aguas negras. Intentaron abrir la puerta de su recámara pero el agua había hinchado la madera y no pudo salir.

Ahora supongo que podrán entender porqué no pude hacer un post chistoso.

Me hubiera gustado burlarme de mí en este post, de mi empapada por empeñarme en salir al coche y de regreso empeñarme en rescatar a mi gata. No iba a dejar a la Merit (mi gata) a su suerte. La minina estaba refugiada debajo de un coche. Tuve que sacarla, me embarré de cochambre. Durante toda la semana no ha habido un día en el que no haya tosido, estornudado o moqueado. Quería burlarme de mi gripa, pero la voz quebrada de mi amiga, su pena y luto hicieron un huequito en mi corazón, lo suficientemente grande para que esta noticia no sea efímera y siga teniendo valor, a pesar del secuestro con latas Júmex y el desmadre de los impuestos.

jueves, 3 de septiembre de 2009

En busca del “look” perdido

A veces (sólo a veces) me da por meditar pendejadas. Sé que podría emplear mi experiencia y raciocinio en elucubrar sobre temas importantes como la extrema pobreza que vive el país, pero en vez de ello, decidí darle toda mi energía a pensar en las atrocidades que las mujeres le hacemos a nuestro cuerpo.

Dicen por ahí que la naturaleza no se equivoca, que si tu cadena de ADN te hizo bajita o híper alta, no es un error, es simplemente información en aminoácidos. Si no naciste rubia o morena, ¿para qué empeñarse en cambiar lo que tenemos de fábrica?


Ser natural al 100% es todo un reto, y más cuando ya estás en la década de los treintas y llevas más de 15 años tiñéndote el pelo. En serio, desde los 16 que no he visto mi color de pelo natural. Como soy muy blanca, pecosa y mis ojos cafés tienen un tono rojizo, decidí realzar mi cara pintándome el cabello pelirrojo en tonos varios. A pesar de que me decían constantemente que parecía pelirroja natural, yo les decía que mi pelo era teñido. Y cada veinte días, una raíz oscura se asomaba sobre mi cráneo.

Este fin de semana decidí ponerle fin a mi etapa de pelirroja y volver a la chica (ya no tan chica) de cabello cenizo, así que me lancé al súper y busqué el tono más parecido con mi cabello y me lo teñí rubio oscuro cenizo. No quedó exactamente igual a mi tono natural, pero se va acercando, y poco a poco dejaré crecer mi raíz e igualaré la parte teñida con mi tono natural.

¿A qué se debe este cambio repentino de postura?

A que ya estoy lo que se dice HASTA la madre de que me vea desarreglada si tengo las raíces un tanto crecidas, de estar cada veinte días retocándome el pelo del coco para no verme fachosa y descuidada. Hasta la madre de perder brillo y sedosidad y tener los pelos de púas y las puntas como esponja saca espinillas.

Me topé con una foto mía de la secundaria, y en verdad, en verdad, en verdad os digo que mi cabello natural estaba poca madre. Y al verme joven e inocente me hice la siguiente pregunta: ¿Por qué le di tan en la madre a mi pobre pelo?

Porque estaba en la edad de la punzada, porque mi pelo cenizo me dio hueva y quise cambiar la imagen en el espejo. Imagen que me gustaría volver a ver, aunque sea una sola vez, sin embargo sé que eso ya no es posible, aún logrando recuperar mi cabello, mi expresión, mi piel, ya no son lo mismo.


Es aquí donde medité en otro tema más sensible: Hacerme chingaderas en la cara.

Hace algunos post relaté de mi fallido intento de hacerme una mascarilla de azúcar con limón. Mas, eso no fue lo peor que le he hecho a mi piel.

Existe un viejo dicho que de seguro muchos habrán escuchado: “Si no está roto no lo arregles” y yo aprendí esta moraleja de una manera muy tajante.

Tuve la luminosa idea de hacerme un facial, pero en vez de ir con un dermatólogo calificado, confié mi rostro a una cosmetóloga a la que no le llegaba el agua al tinaco. En serio, me consta que esta tipa era una verdadera imbécil, porque el año que tomé sabático, antes de entrar a la universidad, me metí a estudiar Desarrollo Humano junto con mi madre. La cosmetóloga, llamada Emilia (sí, diré su nombre para boicotear a la muy puta) era compañera nuestra y en clase destacaba por ser la más negada a todo lo que significaba adquirir conocimiento nuevo, en pocas palabras, no entendía la O por lo redondo. A ella dejé mi cara.

La “limpieza” que le hizo a mi rostro me ocasionó un desorden de acné a los 22 años que NUNCA tuve en mi adolescencia. No voy a mentir diciendo que tenía el cutis perfecto, tenía las espinillas que todo el mundo tiene, pero nada alarmante, y esta tipa me puso mierda y media en mi jeta hasta que la hizo propensa a un acné terrible. A la cuarta sesión (cuando fui a mentarle la madre) la mujer se deslindó de toda responsabilidad diciendo que debía ir con un dermatólogo

“¿En seriooo? ¿¿¿No me digas????”

Eso hice, fui con una dermatóloga para darle fin a mi problema.

Maruchi: Doctora, no quiero pecar de vanidosa, pero yo era muy linda y ahora soy un monstruo, ayúdeme a regresar a mi forma original.




Doctora: Estás exagerando un poco. Tu acné no es severo, se te quitará fácilmente con un tratamiento sencillo.



Maruchi: (Besándole la mano) Gracias, Gracias.






PERO…….


El primer tratamiento de la doctora, falló. A pesar del medicamento y las cremitas especiales, los putos barros no desaparecían. Me hacía mascarillas de Benzamicin y pura madre. No entendía qué estaba pasando, por qué a mis 22 tenía que vivir algo que no sufrí en la adolescencia. PUTOS BARROS.

Entonces le pedí a la doctora que usara en mí la artillería pesada. Fue así como conocí Roaccutane, San Roaccutane lo llamó yo, un tratamiento que la doctora calificó muy exagerado en mi caso, ya que mi acné no era deformante, sólo era latoso, pero a mí me valió madre, le pedí que me lo recetara. La doctora trató de advertirme sobre los efectos secundarios del Roaccutane:



-No puedes embarazarte hasta dentro de cinco años después de usarlo porque causa mutaciones genéticas en el embrión, aún después de haberlo suspendido.



-Se ha comprobado que el medicamento causa desórdenes en la vista. Al tercer mes de tratamiento, mi miopía de .025 creció a 1.50 en cada ojo y ahora ando casi en las 3 dioptrías en cada ojo.



-Como el Roaccutane actúa sobre las glándulas sebáceas se te seca TODO el cuerpo y al decir Todo el cuerpo, me refiero a TODO. No hay una parte de ti que se escape a la terrible resequedad. Sólo les diré que empiezas a incluir fibra en tu dieta, porque hacer del “dos” se convierte en un reto. También se me secó la boca, comer elote con chile quedo vetado por un rato, la nariz se me deshidrató, me ardía respirar, pero estaba dispuesta a pagar el precio con tal de tener una piel aceptable otra vez.



Muchos conocidos míos calificaronde exagerado el tratamiento con roaccutane , pues este tipo de medicamento se usa sólo en casos como éste:




Pero mi insistencia y lágrimas convencieron a la doctora de que me lo recetara.



Después de ocho meses de tratamiento, mi cara volvió a la normalidad. Sin embargo, para darle cierre final a este capítulo tenía que hacerme una mocrodermoabrasión para dejar la piel más uniforme. Reconozco que me dio culo hacerme más chingaderas en la cara, pero ahora que estoy recobrando mi lado original, planeo en las próximas vacaciones ir con un cirujano plástico a que me haga un peeling profesional. ¿Conocen alguno bueno?

¿Me paso de vanidosa?
Tal vez.


¿Me importa lo que piensen de mis actos?
Por supuesto que no.


Como una especie de epifanía, este fin de semana se me reveló que la naturaleza no se equivoca. Me sentí como neoclásico del siglo XVIII, viendo en la naturaleza una perfecta y matemática armonía. Durante quince años, negué mi cabello original, el cual ahora añoro con el alma, y durante nueve no he ido a reponer mi cara al 100%. Pero eso se acabó, estoy en busca de mi superficie más auténtica.

PD. Dentro de este plan de recobrar mi look original, está la difícil tarea de no depilarme más las cejas. No las tengo de Frida ni soy uniceja, pero mis cejas son mucho más pobladas de lo que las dejo crecer.



lunes, 24 de agosto de 2009

La regué

Hace cosa de una semana me llegó un correo de Blogs de México invitándome a unirme a su grupo. Me sentí emocionada de que alguien considerara este blog interesante, aunque sea uno, no importa, me conformo... ¡péguenme pero no me dejen!

...me exalté un poco.

Lo único que tenía que hacer era suscribirme a la página llenando una serie de datos.
Nombre: Maruchi.
Apellido:Coco.
Edad: old enough.

Ya, fuera de guasa, me dediqué a llenar los datos requeridos para que mi incipiente blog (ya me tiré mucho al suelo. No lo vuelvo a hacer) tuviera registro virtual en una página de ..dahhhh...blogs.

¿Y qué fue lo que hice?

LA CAGUÉ

Así es, la cagué en el dato más importante y no me di cuenta hasta que me llegó un correo de Blogs de México diciéndome: "Felicidades, tu blog: Marucho Coco se registró con éxito"....¿¿¿¿MARUCHOOOOOOO????

Sí, la imbécil de mí escribió mal el nombre del blog. Ahora, nadie me encontrará.
A menos que cometan el mismo error tipográfico que su servilleta, no veo que den con él.

Sin embargo, este error me hizo recapacitar y recordar cuando no era nadie y nadie se metía a leer mi blog...esperen .. todavía soy "nadien" y "nadien" se mete a leer mi Blog (rompí mi promesa de no tirarme al suelo, lo siento). A lo que voy con todo este desmadre verbal es que recordé la razón por la que realmente me animé a abrir este espacio. Y la razón era muy sencilla: "Disfrutar de mis pendejadas y hacer que otros las puedan disfrutar". No pido más.

Así que les invito a seguir leyendo mis pendejadas en este su espacio Maruchi (a veces Marucho) Coco.

martes, 18 de agosto de 2009

Yo sobreviví a la masacre del Sancho

Dicen por ahí que las emociones contenidas hacen daño y es necesario expulsarlas. Desde que abrí este espacio-blog, no he hecho más que escribir pura nimiedad; anécdotas insulsas y peripecias intranscendentes. Pero ahora, que sí me pasó algo importante, decidí callármelo por más de dos semanas.

Honestamente estaba esperando a que El Autor o TURBOPOP tomaran la iniciativa, ya que ellos también forman parte de esta anécdota, pero en vista de que ambos se hacen los desentendidos, me veo forzada a ser yo quien relate el suceso.

Era un viernes de quincena, y la tarde pintaba tranquila, a pesar de bullicio y el tráfico. TURBOPOP estaba con amigos de su chamba, en una cantina, celebrando la fiesta de despedida de uno de sus compañeros. TURBOPOP llamó a El Autor para que se uniera al desmadre, y El Autor me llamó a mí.

La cantina se prestaba para ahondar en temas filosóficos y metafísicos.

Inspirados en los borrachos y el grupito musical en vivo, surgió la siguiente conversación:

TURBOPOP: El viaje en el tiempo es una gran tontería, es absurdo. Deberían de dejar ese tema por la paz. No tiene sentido viajar al pasado para evitar un evento, porque si lo evitas, entonces ese viaje al pasado carece de sentido porque ya no habrá nada que evitar.




Maruchi: Viajar al pasado tendría sus consecuencias, y no hablo de las repercusiones en un nuevo futuro. Por ejemplo, imagina que yo por pura pinche curiosidad quiero viajar a la Europa medieval, si lo logro, lo más probable es que no sobreviva en ese lapso, ya que sería calificada como bruja por mis conocimientos del futuro o me vería atacada por la peste negra.

Grupo musical: “Te voy a hacer tus calzones… como los usa el ranchero"





TURBOPOP: Además, el viaje en el tiempo sería incontrolable, ¿cómo sabrías que vertiente tomar para viajar al pasado o futuro que deseas?



Maruchi: ¡Exacto! Tal vez nosotros llamamos tiempo a una continuidad, pero ¿qué tal si esa continuidad pertenece a algo más complejo que no alcanzamos a comprender?
El Autor: No digan mamadas.

Grupo musical: …”te los comienzo de lana… te los acabo….”

Voz extraña que nos interrumpió: “Órale hijos de su pinche madre, saquen todo lo que traigan.”




Volteé para ver de dónde salía esa voz extraña y descubrí que provenía de un tipo ñero que nos apuntaba con una pistola de Robocop. Mi instinto me dijo que estaban asaltando el restaurante.

“¡Al suelo!” – gritó otra voz.

Inmediatamente después, nos refugiamos debajo de la mesa. Éramos nueve cabrones hechos bolita y ocupando mucho espacio, al grado de que TURBOPOP no alcanzó lugar debajo de la mesa para poder refugiarse. Aprovechando que se había quedado fuera, le pedí a TURBOPOP que subiera mi bolsa a la mesa, para que los rateros no tuvieran que hacer contacto visual con nosotros, pero justo cuando la iba a subir, comenzó una balacera marca ACME. Cada que sonaba un plomazo, se me erizaban los pelos de la nuca. Fueron un chingo, no cesaban. De pronto, veo a un charco de sangre acercarse a mis pies debajo de la mesa.
Pensé que algún asaltante le había dado a alguno de nosotros.



“Ya, ya, ya, ya estuvo”- imploraba una voz.



“Es uno de los nuestros”- pensé.



TURBOPOP no cesaba de decir: Fuuuuck, fuuuuuck, fuuuuck, ¿por qué está pasando esto?





El Autor no cesaba de callar a TURBOPOP





Yo no cesaba de callar a El Autor porque éste callaba a TURBOPOP.




Otra serie de disparos dominó la atmósfera. “Estamos perdidos”- creo que eso fue lo que sentimos todos los que estábamos en el restaurante. Sin embargo, una vez terminados los disparos una voz dijo: “Llamen a una ambulancia, somos la policía.”

¿La policía? WTF

Así es, resulta que unos judiciales, de pura chiripa, estaban en la cantina cuando sucedió el asalto. Ellos fueron quienes gritaron: “al suelo”, porque no querían comensales lesionados. Mataron a un asaltante y otros dos los hirieron de gravedad. Uno de los rateros disparó al gerente en la mano y a un comensal en la frente ( No lo mató, sólo le rozó la bala).



Cuando salimos de nuestro refugio nos dimos cuenta de que la sangre que rodeaba nuestra mesa, pertenecía a dos de los asaltantes. Un alivio indescriptible recorrió mi alma, pues me di cuenta que ninguno de nosotros había salido herido como yo creía. Sin embargo una duda comenzó a inquietarme: “¿Cómo es que los rateros cayeron en frente de nuestra mesa?”

El Author: Lo que pasa es que los judas estaban atrás de nosotros y estos rateros en frente, en pocas palabras, nuestra mesa fue la línea de fuego…(elevando la mano)¡La justicia triunfó!

Maruchi: FUUUUUCK… con razón sentí los plomazos tan cerquita.

El Author: Ni me digas, yo los sentí en el hoyo.

Todos los comensales ahí presentes nos pasamos la ley antitabaco por los huevos. Después de lo que acabábamos de presenciar, todos, todos, todos necesitábamos un cigarro. Además, por cuestiones de peritaje, el ministerio público no nos dejaba salir del changarro.



Después del quinto cigarro, me encontraba más tranquila, tanto que pude ayudar a una señora a calmarse. La pobre mujer estaba apunto del shock.



Maruchi: Respira profundo





Señora: Bua …es que…bbbbbb….yo vvvvvviiii la pistola….ayyyyyy. Además, ayer también estuve apunto de perder la vida.



Maruchi: ¿En serio? ¡Vaya! Lo que es tener mala suerte. ¿Qué fue lo que le pasó?


Señora: Ayer a la hora de la comida me estaba ahogando con un cachito de chicharrón.

Maruchi: Señora…. No mame. (Era todo lo que podía decir)







Un comandante ordenó que todos nos sentáramos en las mesas tal y como estábamos antes del atraco. Ahí nos tienen, a Turbopop, a El Autor y a mí tratando de sentarnos en nuestra mesa, la cual estaba acordonada con cinta amarilla y rodeada por seis metros de sangre. Aún así, nos valió madre y nos sentamos, hasta ordenamos unas bebidas que iban a cuenta de la casa.

Llegó la hora de sacar del restaurante a los malandrines heridos. No sé si se murieron en urgencias o si sí la contaron. Pero si no la libraron, las últimas palabras que escucharon antes de morir fueron: “Mátenlos… malditos… hijos de puta”



“Consíguete un trabajo de verdad, hijo de puta” - Blasfemó Turbopop



“Déjenme partirle su madre” Agregó un amigo de Turbopop



“No mames, estuvo de huevos.”- comentó El Autor- “Sobrevivimos...la contamos”

Poco después entraron los judiciales. Les juro que nunca en la vida había aplaudido tan fuerte, ni siquiera cuando fui a ver El Hombre de la Mancha. Todos los ahí presentes no nos hartamos de aplaudirle a los judas. Eran nuestros héroes. Nos salvaron la vida. Aún así, el impacto de ver a un güey muerto y otros dos desangrándose a lado de nuestra mesa, fue bastante duro. Aunque fuera sangre derramada con justicia, pues, es mole.







¿Era la primera vez que viví un asalto?



No.



Hace más de un año me toco un secuestro Express en un pinche taxi pirata. Tal vez por eso pude mantener la sangre fría durante el intento de atraco al restaurante, eso y por los medicamentos psiquiátricos que me mantienen ecuánime.



Lo que sí me quedó claro es que cuando vuelva a ver una película de balazos y sangre, voy a saber que tan real se ve la sangre y que tan auténticos se escuchan los plomazos. Hasta ahora el que se lleva el primer lugar es, inevitablemente, Tarantino.



Un par de notas aclaratorias:



1. No publiqué fotos del atentado por que son de muy mal gusto, pero si les interesa echar un vistazo aquí está la noticia en el Universal http://www.el-universal.com.mx/notas/616263.html y una galeríad e fotos http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Ffotos.eluniversal.com.mx%2Fcoleccion%2Fmuestra_fotogaleria.html%3Fidgal%3D7112&h=797be0ac25c2ae3f84dca771140c1459



2. Al igual que todos ustedes, hubiera deseado que este post lo redactara El Autor, pero nos tendremos que conformar con mi pobre estilo literario.








Chamacos Aguas con los viernes de quincena. Mejor es armar el reven en casita.