viernes, 21 de mayo de 2010
De vuelta y con tema pedorro
Es una falta de educación hacerles perder el tiempo con un post como este que ni siquiera he preparado, pero, ¡qué les puedo decir! En balde los centenarios que gastaron mis padres para darme una buena educación. No la aplico. Ok, exageré… La realidad es que en mi chamba sí soy educada, refinada, de porte ejecutivo, pero en mi espacio privado (el cual incluye este insípido blog) no me importa la educación.
Y es que… ¿a quién realmente le importa la educación? A los que quieren vivir integrados en la tan sobrevalorada sociedad. La sociedad que te juzga porque eres mujer y hablas con un chingo de groserías… “¡No es digno de una dama!”
Hace muuuuchos años tuve un novio que osó decirme que le bajara a mi lenguaje soez.
“Corazón, ya no digas tantas groserías”- me dijo y en ese momento supe que lo nuestro no iba a funcionar.
El verdadero amor, no es el que te regala rosas, y digo ¡qué caso tiene que un tipo mutile seres vivos y te regale genitales de plantas! El amor de verdá es aquél con el que puedes hacer competencias de eructos, es con quién puedes ser el más maleducado y aún así te ama.
¿No les ha pasado que a veces, sencillamente, no tienen ganas de saludar? A mí sí me ha pasado, hay días que amanezco con más lagañas que de costumbre, o estoy de malas y no me da la gana decir: “Buenos días”. Pero la educación te obliga a decir “Buenas”, cuando en realidad, quisieras pasar de largo.
Sin embargo he notado que hay algo que es más valioso y genuino que la educación, y es el respeto. Tal vez seas un “caballero” que regala pussies de plantas a su novia, que le abre la puerta del coche, y ya en casos muy mamones, se quita el saco para que la dama no pise un charco. De hecho si alguien hiciera este último punto conmigo, buscaría cualquier objeto pesado, para dejar inconsciente al psyco que hace mamadas.
Lo que quiero decir, puedes tener una educación de cartón, pero si vas por la calle y ves un anciano pidiendo pesitos, lo ignoras ya hasta haces jeta.
He conocido hombres que tienen la mala/buena fama de ser maleducados, será el sereno, pero me consta que al menos uno, cada vez que se encuentra un vagabundo, le regala un cigarro, y le saluda sin lástima ni asco, simplemente es otro ser humano que, por circunstancias que nos valen madre, decidió vivir en un puente peatonal.
En el caso de las mujeres, una “dama” de lenguaje adecuado, puede ser una bitch que te saca cenas caras, antros igualmente caros, te hace pasar por todas sus amigas y luego, al terminar el desmadre, te hace botar a cada una a su casa.
No quiero caer en generalizaciones, ni decir que la gente que se echa sapos, pedos y dice groserías son tru, y los finolis son hijos de puta en el fondo. Pero hoy me emocioné con el tema.
Ahí les va una anécdota.
Hace dos años más o menos, estábamos mi chico, un amigo y yo, dando vueltas en el coche tratando de buscar estacionamiento en el Centro de la ciudad. El tránsito era tan lento que vimos como un viejito en bicicleta nos rebasaba por la banqueta. El viejito traía en la parte de atrás un chingo, pero lo que se dice un chingo de Yakults , al dar la vuelta, el peso de la caja de Yakults vence la bici y el viejito se da un putazo en la baqueta…. NO se rían cabrones. No es cierto, ríanse porque realmente fue muy gracioso.
Una persona educada se levanta y ayuda al viejito a incorporarse , una persona respetuosa ayuda al viejito a incorporarse, no sin antes cagarse de la risa. Y ustedes se preguntarán ¿a caso reírse de la desgracia ajena es respeto? Pues sí, porque no tener lástima, ni discriminar sin risa un hecho gracioso, estás siendo respetuoso.
Bueno, el fin de la jornada laboral llegó, y si fuera educada me despediría de ustedes muy ahuevo, pero lo hago respetuosamente.
¡¡¡Tengan un fin de semana laaaaaargo y a toda madre!!!
jueves, 4 de marzo de 2010
Dream a little dream of me
Qué tal mis siempre fieles seguidores, me ausenté de este blog por la escusa más usada de todos los tiempo; por la chamba. Así es, he tenido un chingo, lo cual curiosamente no me molesta, soy de esos seres extraños que prefieren tener días llenos de chamba para que la jornada se pase rapidísimo.
Otra razón (no menos importante) es que durante este tiempo no tenía ni puñetera idea de lo que iba a escribir. Pensé que la iluminación me había abandonado, hasta hace a penas unos días, más bien noches que algo sucedió...
Tuve un sueño más allá de lo extraño... Sí ya sé que TODO el pinche mundo dice que sus sueños son especiales, pero dejando esa parte obvia a un lado, en verdad, en verdad os digo, que tuve el sueño más pinche raro de TODO el universo.
Mi sueño fue tan bizarro que psicólogos pagarían por analizarlo. Así de cabrón estuvo. Pero soy un alma que obra de buena fe, por ende, no cobraré por compartir mi retorcido inconsciente de manera gratis.
Ya... sin preámbulos...
Soñé que El Hombre Elefante se había enamorado de una mujer muy bella, pero estaba ciega. Como era un ser horripilante y boludo y había osado mancillar a la noble mujer ciega, (porque que quede claro, en mi sueño estos dos parchaban sin cesar), por ello el pueblo ignorante del siglo XIX había armado una revolución para acabar con EL Hombre Elefanteeeeee...
Y yo qué hacía en el sueño... Al principio no hacía ni madres, era como una espectadora de una película, pero después me convertía en la clave que iba a ayudar a que el amor de aquéllos dos se realizara. Yo era una guardia que liberaba al hombre elefante y lo dejaba escapar con su mujer invidente. Todo iba a salir bien...Peroooooooo
Justo al llegar al barco donde huirían, salió una masa de hombres enfurecidos. Uno de ellos llevaba un pinche machete con el que voló medio rostro de la bella mujer ciega. El cacho de cara salió disparado y cayó en la sucia arena. Lo qué pasó a continuación me dejó sin aire. El Hombre Elefante se cercenó una bola de su rostro y se puso el cacho de cara de su amada. Finalmente el amor no triunfó y el "fenómeno" y la bella invidente, murieron a palos. A mí me mataban de un tiro en la cabeza... pero como siempre que sueño que me matan, sigo viva no importa cuantos balazos me acomoden.
Tal vez las nuevas generaciones no sepan quién fue el Hombre Elefante, quizás no sepan de Joseph (John) Merrick. Pues era éste:
Si no saben detalles de su vida les recomiendo ver la película de David Lynch The Elephant Man... aunque es una versión muy dramatizada de la verdadera vida del joven Merrick, vale toda la pena. Y si la película los deja intrigados, Discovery Channel ha hecho documentales que narran la vida de este magnífico ser.
Ayóooooooo
lunes, 8 de febrero de 2010
Maruchita Piernas Largas
No hay algo que me haga enojar más, que cuando la cago por tener prisa. Porque es algo que pudo haberse evitado, si hubiera hecho las cosas con calma.
El sábado quise darme el lujo de comprarme ropita nueva. Tenía ganas de estrenar, pero ni recuerdo porqué llevaba prisa. El caso es que me probé la ropa a lo pendejo y la pagué. Me largué del centro comercial deseando que fuera lunes para poder lucir mis nuevos trapitos.
Hoy es lunes… que quede escrito en las páginas de la historia, que hoy lunes 8 de febrero, Maruchi Coco llevó a su chamba unos pantalones de corte bonito, que se ajustan bien en la cadera, PEROOOOOOOOO que están por demás rabones. Síiiiiii, cortos,...puta madre... Me probé los pantalones descalza y no me detuve a pensar en cómo se me verían con los tacones que uso. Pues bien, ahora me di cuenta que se ven de la chingada con mis tacones. Parezco vil pendeja y lo peor es que no me di cuenta de ello hasta ahorita 5:40 de la tarde, cuando ya todo mundo me vio y no hay nada qué hacer.
La mirada de mis compañeros de trabajo se intensificó, todo mundo me ve a las patas y me juzga. Pensarán: “Pobre giganta que no encuentra pantalones que le queden”… Me llamarán jirafa… Me siento jirafa, como un fenómeno que no encuentra ropa que le quede.
Estoy a punto de irme a los baños a llorar y gritarles a todos: “I-am-not-an-animal… I-am-a-human-being!!!”
Y es que soy precisamente eso; un ser humano que a veces comete pendejadas por andar con prisas.
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Prometo que el próximo post no relataré mis frustraciones (de manera evidente) y escribiré algo ameno qué leer. Al menos, escribir algo que sea lo suficientemente largo y entretenido para ir al baño.
jueves, 7 de enero de 2010
Encilo-pedos
Hace aproximadamente seis meses recibí una llamada “amable” de parte de la Warner. Me querían invitar a un evento, pero para poder hacerlo debía comprarles algo. En cuanto escuché la palabra Warner, pensé en Batman y en Bugs Bunny. Entonces, me emocioné al grado de acceder a darles una cita para que me vendieran sus productos.
Llegaron a la oficina dos tipos con lentes oscuros, que parecían del FBI, a tratar de venderme enciclopedias a “cómodos” pagos mensuales durante un año. Por alguna razón, que hasta la fecha desconozco, no utilicé mi famoso “Vaya usted a chingar a su madre, no compro nada” que usualmente empleo cuando quieren venderme enciclopedias, y en cambio me dejé llevar por la hermosura de las mismas en Historia del Arte.
Pues bien, no saben la monserga que ha sido pagar estas putas enciclopedias. Con que me atrase un puto día, un pendejo me habla a mi santa oficina para hacérmela de pedo, que porqué no he pagado, que si no pago me van a embargar, y lo peor es que como estoy en mi lugar de trabajo, no puedo mentarles la madre a gusto.
Pero hoy sí me hicieron enojar al punto de que me valió madres si me escuchaban. Al tipo le tuve que mentar la madre de la siguiente manera:
“A ver pedazo de pendejo, desde que caí en su puta trampa de que si compraba algo de Warner me iban invitar a no sé que eventos, no he dejado de pagar sus enciclopedias. Sé que en teoría debo pagarlas puntualmente cada primero de mes, pero si me atraso dos o tres días es porque a veces no puedo bajar porque tengo un chingo de chamba. Neta no exageres porque no pago exactamente el primero de cada mes, porque bien podría valerme pito y no pagarles ya. No pueden embargarme, eso es algo que los pendejos como tú dicen para intimidar. ¿Pero qué crees? Si me vuelves a marcar mi santa oficina para regañarme con esos huevotes tan azules que tienes, voy a ir a tu oficina a meterte cada enciclopedia por el culo, una por una. ¿Estamos claros?”
-Le voy a suplicar no usar lenguaje ofensivo- me contestó el pendejo
-¿Qué crees? – le dije – Que yo uso el lenguaje que me sale de los ovarios. Es a lo que te arriesgas al tratarme como si me hiciera pendeja con mis pagos. Y by the way, hasta la fecha no me ha llegado ni una sola invitación de los eventos de Warner… mal, mal, mal, mal.”
El pendejo se quedó un rato titubeando.
Y ya por último le dije:
“No me toquen los cojones.”
Colgué.
El propósito de este post es, además de desahogarme, decirles que NO les compren nada a esos hijos de puta, es terrible el acoso que hace su departamento de pagos. No tienen nada que ver con la Warner Bros que nosotros conocemos. Son sólo una bola de pendejos tratando de vender enciclopedias.
He dicho.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Primera impresión
Soy de carácter muy especial, y aunque con mis amigos y seres cercanos me desenvuelvo bastante bien y soy atodamadre, en realidad la primera impresión que doy es de ser una pinche mamona.
Soy mamila a la hora de comer ...
Me caga comer pollo con grasa o venitas visibles.
Si me das de comer pancita seguramente te mentaré la madre.
Si quieres arruinarme un sandwich, sicronizada o taco, sólo ponle aguacate.
Pocas cosas me pueden poner de malas como un bistec nerviudo.
No tolero los pasteles que con morderlos te sabe la yema del huevo.
Últimamente me he dado cuenta que en nuevas tecnologías de la comunicación también puedo ser muuuuy mamona. Ejemplos claros de esto es el Messenger y Facebook. Hay cosas que pueden sacarme de quicio.
En el Messenger:
Ponerse nicknames absurdos y pendejos.
Que un contacto se firme a cada cinco segundos y vea aparecer su odiosa foto constantemente en mi ventana.
Razones por las que borro un contacto en el facebook, sin tocarme el corazón:
No mamen. Publicar todos sus test me puede poner de pésimo humor. Me gusta el facebook, me gusta su habilidad twittera de postear las nimiedades de la vida, pero no es justo abrumar a tus contactos con los 2000000000 test, que imparablemente publicas. Si se trataran de test chidos, con gracia y vuelta, pero noooooo. Me he llegado a encontrar con test tan pendejos como: " define la personalidad de tu pene"…reitero: NO MAMEN.
Mientras estoy en la chompu chambeando, me gusta recibir correos de gente apreciada por mí. Me llena de alegría que windows messenger me avise de los updates de facebook-"You have received a new mail from facebook"- entonces pienso que algún buen amigo me envió un mensaje y pregunta por mi bien estar....y ¿qué es lo que pasa? descubro que la mitad de esos correos son invitaciones a eventos, de gente que usa el Facebook para hacerse marketing. En serio, si se tratara de un evento personal, entiendo que la herramienta sirva para llevar acabo la laboriosa tarea de avisarle a tus contactos, pero usarlo para hacerse constante propaganda, llega a cagar la madre.
Soy mamona a la hora de hacer mi súper…
Me da cosita encontrarme con conocidos en el súper, por la sencilla razón de que si te encuentras a la amiga de tu mamá o a la esposa de sepa quién, ya valiste madre. Te van a estar chingando todo tu trayecto.
-¡No compres Alpura!- te van a decir – Es mejor la Santa Clara.
-Gracias, pero Alpura está bien- tratas de no perder el cool, aunque ya te están jorobando.
-No no no no , tú hazme caso – te insisten casi sacando tus litros de Alpura del carrito y metiendo los prismas de Santa Clara y para rematar te sonríen.
-A ver hija de tu reputa madre, ¿que acaso tú ordeñaste a la pinche vaca?- No se lo dices, pero a huevo que lo piensas. – Bueno, nos vemos.- te despides dando la media vuelta esperando no encontrarte a la tipa en los cuatro metros cuadrados.
Luego vas a salchichonería porque te hace falta jamón. Probablemente ustedes ya lo hayan notado, pero la sección de jamones es el aquelarre de las amas de casa. Ahí está la tipa que te jodió con la leche Santa Clara.
-Ay, hola otra vez- te dice con voz chillona.
-rrhrola- murmuras.
-¿Qué le doy güera?- te dice el que despacha los jamones.
-1kilo de pechuga de pavo.
-¿Un kiloooooooo?- te dice la tipa- Ay no, es mucho, si sólo vives con tu novio. ¿No se les echa a perder? Ay es que es pecado tirar comida.
-Come mierdaaaaaa- lo piensas, está en la punta de tu lengua, pero te reprimes.
-Mejor llévate un cuarto.-te lo dice casi ordenándote.
-Me llevo UN KILO de jamón- la cordura empieza a abandonarte.
-Bueno, yo no más te advierto…-te dice alzando las cejas.
-Tienes razón- le dices- no me llevaré un kilo, me llevo DOS.
Terminas la discusión dándote la media vuelta y te vas con tu bolsota de jamón.
Tal vez yo esté exagerando, a lo mejor no debería de ponerme tan de malas encontrarme con conocidos en el súper, pero por alguna razón, cuando veo una cara familiar que me saluda a lo lejos, sólo puedo pensar: “Ya valió madre”.
Y ya valió madre sobre todo cuando siendo mujer necesitas a la de abuebo comprar toallas femeninas…cosas de chicas. Vas a la caballeriza con toda la discreción que puede caber en el mundo, desde lejos vislumbras el paquete que quieres para que sólo te tome un movimiento agarrarlo. Echas tu bomba ninja y kaboom.
Ahhh perooo…..
Sin pinche falta te tienes que encontrar con el esposo de la vieja que te jodió con los litros de leche y los jamones. El tipo te ve con mucha atención. Lo tratas de saludar de lejos con un solo movimiento de cabeza para que no se te acerque, pero es en vano. Se te acerca poniéndote una cara de : “¿Apoco te sangra a ti también la cola?”
Soy mamona a la hora de fumar…
Otra cosa que me zurra la madre es que se metan con mi forma de fumar. Sé que es malo, que da cáncer, o enfisema, pero no podrán negar que se siente increíble cuando el humo escapa de tu boca. Así que si me ves en la calle con un pitillo, fumando a gusto, y tienes la intención de narrarme los puntos negativos del tabaco, NO lo hagas. Por tu bien.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
El ser mamona me ha acarreado un sin fin de problemas y comentarios molestos. La gente cree que me siento mucho, pero en verdad no soy presumida, ni hablo con una patata en la boca. Simplemente me gusta caminar por la calle e ir perdida en mis pensamientos, al grado de ignorar a todo aquél que pasa cerca de mí.
-Ay! El otro día te vi en Plaza y ni me saludaste- me han dicho más de una vez
-Seguro no traía mis lentes puestos y no te vi- mi primera respuesta
-Sí, sí los traías, son unos lentes rojos- insisten
-Entonces iba TAN en mi pedo que no noté que estabas cerca.
-Ay, ¡qué mamona!-
-Mtaaaaaa…
Pertenezco a esa raza de locos que les gusta estar en su pedo. Si no me molestan soy completamente inofensiva, pero no falta quien gusta de joder a un loco con una varita picándolo para ver qué pasa. ¿Y qué es lo que pasa? Furia desatada sin auto-represión.
martes, 27 de octubre de 2009
Males necesarios
Estoy consciente del papiloma, y del cáncer cervicouterino...fiddle dee dee... Pero me cagan los ginecólogos hombres. No es por naca, sino que mis experiencias con ginecólogos varones han sido nefastas, y todoooos recomendados. -¡Ay! te voy a llevar con mi doctor. Es súper lindo. Eso te dicen TODAS, fíjense bien y notarán que al referiste a su colólogo, siempre dicen que es lindo. Linda una nena con cabellos de oro, lindo un perrito cachorrito que se cae en todas partes, lindo el atardecer en Bombay, ¿Pero un tipo que te rasca por ahí? NO.
Ésta es mi historia:
Corría el año cero, yo tenía 19 añitos. Era moza aún, o sea doncella inmaculada. Aún no debía preocuparme por menesteres abajeños. Al menos eso creía. ¿Alguna vez recibieron un correo que dice que nunca te pongas la ropa interior recién comprada sin lavarla antes? Yo lo recibí demasiado tarde. De hecho a esa edad ni siquiera sabía de la existencia de hotmail. Así que nadie me dijo que lavara mis calzones antes de usarlos. Tal vez esta medida suena exagerada, pero piensen un momento. Piensen en lo que yo no pensé al momento de estrenar ropita interior. A la de a huevo, en la sección de prendas femeninas, siempre está merodeando más de un pinche viejo panzón agarrando calzones. Entonces sus manos puercas tocan la prenda, y eso te puede ocasionar una infección. Y eso fue lo que me sucedió.
Mi madre me dijo: "conozco un doctor que está muy cerca de la casa, vamos con él"
Fuimos con él.
El doctor le pidió a mi madre retirarse porque me iba a hacer preguntas muy personales. Mi madre se tuvo que salir y yo me quedé sola con el viejo verrugoso.
Doctor: A ver, siéntate aquí - me dijo señalando la mesa de tortura de toda mujer. - mmm hay una pequeña infeccioncita pero se ve que no es por trasmisión sexual. Por cierto, ¿ qué edad tiene?
Yo: Diecinueve.
Doctor: ¿y ya ha tenido relaciones?
Yo: No.
Doctor: (con los ojos desorbitados) No, no no no, no puede ser¿¿¿ a ver???(asomándose) (haciendo voz del Resortes) Uyyyyyyy, una señorita, que caray. Esto no se ve todos los días.
No quiero relatar lo que sigue, porque lo que sigue no es ni remotamente cercano a lo que me hubiera gustado. Me hubiera gustado rajarle la madre a ese hijo de puta. Pero no lo hice.
Pensé que tal vez había tenido mala suerte con el doctor, que de seguro había otros más sensibles y humanos para estos asuntos. Pero durante años me negué a visitar a uno, hasta que cumplí una edad avanzada en la que ya tenía que hacerme revisiones. Una amiga me recomentó su doctor. Otro doctor lindísimo.
El doctor que mi amiga me recomendó era muy muy muy muy muy muy muy viejo y además cubano, era como ver al Sr. Burns doblado por Andy García.
Doctor: Antes que nada quiero preguntarte una cosa...( me dijo mientras me mostraba un aparato alienígena) ¿ Tienes novio?
Yo: Sí.
Doctor: ¿Y ustedes van bien?
Yo: Más o menos (se trataba de un ex con el que tuve infinidad de pedos)
Doctor: ¿Y supongo que tienen relaciones?
Yo: Sí
Doctor: ¿Y usan preservativo?
Yo: Sí
[Abro corchete] Hasta aquí la conversación con el doctor era esencialmente profesional. Sus preguntas estaban dentro de los cánones de la medicina. Y justo cuando creía que no habría malas experiencias pasó lo siguiente:
Doctor: ¿Y cuando tienes relaciones con tu novio, mojas rico? ¿Te hace mojar así rico mami? (lean esto con acento cubano, por favor)
Mi encabronamiento fue tal, que me levante de la mesa de tortura y le dije al pinche doctor: “Doctor es usted muy pinche”. Tambien le dije que no abusara de su posición para faltarme al respeto. Le dije que esa pregunta estaba fuera de lugar. Me largué con un pinche coraje entripado.
He de ser honesta y reconocer que no es exclusivo de los ginecólogos chingar la madre, también me he topado con doctores que te regañan por todo. También son cagantes los médicos que te revisan una tos y te la arman de pedo porque fumas.
Doctor: Claro, esa tos es porque fumas, te vas a morir pronto. El cigarro mata.
Paciente: Disculpe doctor, pero yo conozco mis toses, y sé que ésta no es del cigarro.
Doctor: Sí, es del cigarro, tienes los pulmones destrozados.
Paciente: ¿No necesitaría hacer una radiografía primero para llegar a esa conclusión?
En fin... Ir al doctor es un mal necesario. Finalmente encontré una doctora con la que me siento bien, pero aún así, esas visitas al ginecólogo me hacen desear que la reproducción humana fuera por bipartición.

La mitosis es más sencilla
lunes, 5 de octubre de 2009
Aquellas pequeñas cosas
Mi sobrinita nació hace tres semanas y su llegada me recordó la emoción que sentí a los cinco años cuando nació mi hermanita, la madre de la bebé. Desde aquél entonces que no me había entusiasmado con la llegada de un bebé.
Ayer sostuve la cabeza de mi sobrina en mi mano. Me resultó increíble creer que hace veintiséis años vi a una nena igual de pequeñita por la que prometí al cielo (era la época en la que aún creía en dios) que la cuidaría siempre y la protegería de todo.
Es usual que los hermanos mayores sientan celos de la llegada de un nuevo hermano a la familia. Sin embargo, y no es por dármela de humilde, yo lejos de sentir celos por mi hermanita, sentí una inmensa felicidad y responsabilidad como hermana mayor de cuidarla y enseñarle cosas que mis padres no podrían. Ella lo entendió así, al grado que cuando cruzábamos la calle, mi hermana me daba la mano a mí en vez de a mi mamá, y no es porque mi madre fuera irresponsable, todo lo contrario, pero mi pequeña sabía que estaba ahí para ella.
Pero...
Cinco años de diferencia son muchos, y a la larga nos separamos. La misma hermanita que quería vestirse igual a mí, me llegó a desconocer y a criticarme a mis espaldas con sus amigos.
"Mi hermana está loca"- eso la oí decir un día a un novio que tenía en turno.
Durante muchos años me distancié de ella, dolida por cómo se expresaba de mí, pero viendo la realidad desde una perspectiva más calmada, la entiendo ahora. Yo era una chica depresiva y amargada que se la vivía encerrada en su recámara escuchando música clásica y creyéndome protagonista de una novela del siglo XIX. No sólo me distancié de mi hermana, sino del mundo entero. De pequeña prometí cuidarla y cuando me volví una adolescente inadaptada, la abandoné, ensimismándome en pedos que no existían.
Ahora mi hermana tuvo a una bebé hermosa, tan hermosa como era ella cuando la vi nacer. Me recordó lo mucho que la había disfrutado y que esa promesa de cuidarla sigue viva en mi corazón.
¿Mi hermana sigue pensando que estoy loca? Sí, pero nos reímos juntas de ello.
Si ella me dio la espalda hace tiempo fue porque yo se la di primero, al abandonar nuestros juegos, al aburrirme con su compañía y preferir estar con los mayores. Pero sobre todo, ella me resintió por aquel día en Veracruz en que ella estaba muy pequeña y confiaba en nosotros, pero sobre todo, ella confiaba que estando cerca de mí nada le pasaría.
¿Y qué pasó?
Yo me puse a jugar pendejadas con una amiga que me había acompañado al viaje. Mis papás se quedaron platicando con los papás de mi amiga y mi hermano estaba jugando con las olas, ¿y mi pequeña? La dejamos sola, nadie la vio desparecer. Cuando nos dimos cuenta que no estaba, pensé mil cosas, que el mar se la había tragado, que la habían robado (era tan bonita que de seguro una familia se la llevó). Al cabo de unos treinta minutos ella apareció llorando. Había tenido hambre y como nadie de nosotros la peló se fue sola a la palapa donde habíamos estado comiendo y de regreso se perdió.
A partir de ese día, mi hermana ya no me daba la mano al cruzar la calle. Ustedes dirán que ella era responsabilidad de mis padres, pero yo había jurado a lado de su cunita que siempre la cuidaría y no lo hice.
En la adolescencia cinco años son muchos, pero ya en la adultez, la distancia que me separaba de mi hermana se ha ido reduciendo poco a poco. Sin embargo ayer la recordé pequeña, con su cabello chinito y su mirada buscándome en los recreos de la escuela.
Como ya se habrán dado cuenta ando muy sentimental por el nacimiento de mi sobrina. Yo era la primera en burlarme de frases como "un bebé es la alegría de la casa". Se me hacía digno de ñoras -bebe- café de Sanborns, Pero esta pequeñita me hizo recordar que las promesas de una niña de cinco años, son más fuertes y resistentes que el mero lazo sanguíneo.
